11 de abril de 2016 00:00

La falta de recursos demora los pedidos de jubilación docente

La docente Catalina Zurita, de 60 años, renunció al Magisterio en diciembre del año pasado.

La docente Catalina Zurita, de 60 años, renunció al Magisterio en diciembre del año pasado. Foto: Raúl Días para EL COMERCIO

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Cristina Márquez

El mensaje: “Esta página web se habilitará próximamente”, aún aparece en la plataforma virtual del Ministerio de Educación. Está en la pestaña de inscripción de candidaturas a jubilaciones voluntarias.

A través de ese medio, los docentes deben tramitar su salida del magisterio, para cobrar sus haberes por el trabajo realizado. Pero desde hace casi un año no pueden hacerlo.

Dora Llerena, de 61 años, dice que se cansó de esperar y optó por renunciar. Ella guardó en cartones las fotografías, diplomas y otros recuerdos del trabajo que realizó como maestra de ciencias naturales en el Colegio Juan de Velasco, en Riobamba. Fueron 40 años entregados a la docencia.

Antes estaban en las paredes de la casa, pero le recordaban los momentos amargos de sus últimos años en el magisterio y por eso prefirió ocultarlos.

Según ella, los problemas para el acceso tecnológico, la presión, el estrés laboral se volvieron una constante en su vida. Por eso, incluso no le importó renunciar a los beneficios de la jubilación voluntaria del magisterio. Entre esos, un incentivo económico en bonos del Estado, que asciende a cinco salarios básicos por cada año de servicio (USD 1 830).

“Es injusto salir con las manos vacías, sin una compensación económica, después de dedicar una vida entera a la docencia, un trabajo realmente duro, que implicó descuidar a nuestros hijos, largas noches de preparar clases, calificar exámenes y trabajos”, reconoce Llerena.

La última vez que la plataforma de inscripción de jubilaciones se abrió fue en marzo del 2014. Ese año se ingresaron
6 568 solicitudes de jubilación obligatoria o voluntaria, por enfermedad o invalidez. Para el 2015, la cifra bajó a 1 979.

Del total de solicitudes ingresadas el año pasado, aún no se ha ejecutado un 58%, según el Ministerio de Educación.

Bertha Crespo
, docente desde hace 47 años, logró registrarse en la plataforma en el 2013 y luego insistió en el 2014, pero asegura que no obtuvo respuesta. Dice que uno de los motivos para dejar el magisterio es la dificultad que tiene para manejar las herramientas tecnológicas que el Ministerio obliga a usar. Por ejemplo, para subir las notas de los alumnos al sistema virtual.

La versión de Educación

En respuesta a un cuestionario enviado por este Diario, el Ministerio de Educación señaló, el pasado 30 de marzo, que los trámites seguirán pendientes hasta que el Ministerio de Finanzas asigne los recursos económicos del caso.

El país enfrenta una recesión económica, en parte, por la caída de los precios del petróleo. Educación anunció a inicios de este año que hizo un reajuste económico de su presupuesto.

El ministro de Educación, Augusto Espinosa, recordó que incluso el incentivo económico en bonos del Estado tuvo que suspenderse desde el 2015. Se había creado dos años antes y solo para las renuncias voluntarias de los maestros.

El objetivo era disminuir la edad de la planta docente, lo cual se logró. En el 2011, el promedio de edad fue de 50,4 años. Para el 2015 bajó a 45,6 años. “Eso (el estímulo) depende de la disponibilidad financiera presupuestaria. Si es que se decidiría reabrirlo se anunciaría a los docentes”.

Según Espinosa, las jubilaciones obligatorias para las personas con más de 70 años y que se solicitan por enfermedad o invalidez se están procesando con “absoluta normalidad”.

Sin embargo, en los registros entregados por el propio Ministerio, consta que en lo que va del 2016 se ingresaron 319 solicitudes por esas causas y ninguna ha sido ejecutada.

“El hecho de que uno ingrese a una base de datos, no quiere decir que uno ya tiene derecho”, respondió el Ministro. “El ingreso a la base de datos sirve para una programación de jubilaciones (...)”.

En el 2015, el Ministerio de Educación invirtió en todas las jubilaciones unos USD 38,9 millones. Es decir, 81% menos que en el 2014. En lo que va de este año, en los registros de la Cartera no consta dinero invertido para ese concepto.

La docente Catalina Zurita, de 60 años de edad, se cansó de esperar. Sin el derecho a la compensación económica dice que se limitó su idea de iniciar un negocio propio.

Para ella, continuar con la rutina laboral y las nuevas exigencias del Ministerio de Educación ya no era una buena ­opción para su salud.

“La presión era excesiva. El Ministerio nos exige manejar nuevas tecnologías, plataformas virtuales demasiado complejas y las reformas internas que se hicieron duplicaron las responsabilidades y el trabajo. El estrés me causó depresión”, cuenta la maestra.

En el último mes, solo en Riobamba, 94 docentes han renunciado, según el Ministerio. Zurita ahora guarda la esperanza de que pueda hacer el trámite respectivo para lograr la jubilación del Seguro Social.

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