5 de mayo del 2016 00:00

Los reclamos por ayuda crecen en ‘las lomas’

En el barrio Ma. Auxiliadora: María Velásquez; sus hijos (Isabel, Silvia, René) y sus nietos. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

En el barrio Ma. Auxiliadora: María Velásquez; sus hijos (Isabel, Silvia, René) y sus nietos. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 23
Triste 6
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Diego Puente
Desde Bahía (I)

'Las lomas’ es el nombre popular que se utiliza en Bahía de Caráquez para referirse a los barrios que tienen señales de miseria y que contrastan con el área urbana cerca del estuario del río Chone.

Allí viven, por ejemplo, las empleadas domésticas que prestan sus servicio en departamentos de empresarios que llegan a Bahía los fines de semana o feriados. También hay guardias de seguridad, tricicleros, comerciantes, menores de edad que buscan cómo obtener ingresos en esta época.

Los habitantes dicen que la entrega de raciones alimenticias y de agua es irregular. El lunes (2 de mayo) acabó la sequía de nueve días, desde que no recibieron suministros. Fabiola Jama, residente del barrio Bellavista (nororiente de la ciudad), recibió un cartón con leche, avena, dos latas de atún, una lata de sardinas, agua, azúcar y galletas. Dice que eso le alcanzará para tres días.

La entrega de suministros fue organizada. Un oficial de las FF.AA. llamaba por nombre y apellido a las cabezas de hogar para entregar la ración.

Diana Delgado explicó que en el tiempo que no tuvieron la visita de los uniformados, fueron los voluntarios quienes los socorrieron. Añadió que un grupo de vecinos hizo un reclamo a las autoridades de Defensa, por esta demora.

En el suroriente de Bahía hay otros dos barrios, cuyos moradores pasan similares aprietos: María Auxiliadora y San Roque. Las casas están destrozadas por los deslizamientos de la montaña que se produjeron por las continuas réplicas.

Los barrios que están cerca de ‘las lomas’ (en el extremo oriental) distan mucho de la zona turística que caracteriza a esta ciudad. En las calles polvorientas se encuentran campamentos informales en los que están 75 familias en campamentos improvisados.

Decenas de estructuras metálicas, carpas, plásticos negros estirados entre caña guadúa, colchones, cocinetas… se observan sobre las veredas y las familias se unen para sobrevivir en comunidad.

Carmen Holguín, de 63 años, trabajaba en el Arena Bar. Ahora está desempleada y prepara la comida, junto con otras mujeres. También reclama mayor atención de los militares en esta zona. Dice que pasan hasta cuatro días sin verlos y muestra su crianza de gallinas para variar el menú. “No solo podemos vivir de atún y fideo”.

Mauro Vélez descansa en una silla plástica en la vereda de la av. Sixto Durán Ballén, en el barrio María Auxiliadora. Un vendaje blanco cubre la herida que le dejó la amputación de su pierna que estaba en malas cotres días antes del terremoto. 20 metros hacia abajo vive Andiciones por la diabetes mal controlada. La cirugía se realizó Malia Ferrín de 81 años. Ella tiene fracturado su brazo, porque la pared de su casa le cayó. Tiene laceraciones en sus piernas, pero no se queja, tampoco llora. Cuenta que perdió a una de sus hijas y tres nietos en el terremoto de 1998.

La mayoría de personas tiene dudas en torno a si serán reubicados, si les pagarán por sus solares, si habrá créditos para sus nuevas casas. Ellos no tienen prisa, dicen que permanecerán allí hasta que les den soluciones. Hasta el cierre de esta edición, el alcalde de Sucre, Manuel Gilces no confirmó un pedido de entrevista.

El Gobierno anunció que las personas de estos refugios serán reubicadas en albergues en mejores condiciones. El titular de Agricultura, Javier Ponce, señaló que ya tienen terrenos definidos. En Bahía se construirá un campamento (de 7,5 hectáreas), en la vía hacia San Isidro: estarán cuatro bloques de carpas que tienen, cada uno, con capacidad para 500 personas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (4)
No (0)