14 de April de 2010 00:00

El reclamo se intensifica en Cuenca

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Redacción CuencaApenas podía caminar.  Bertha Andrade, de 82 años, llegó ayer por la mañana  a la Gobernación de Azuay, con la ayuda de un bastón.Quería hablar con los miembros del  Comité Ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad  Social (IESS). Decirles  que las joyas que empeñó en el Monte de Piedad eran su único patrimonio. Pero a las 09:00 se enteró que las autoridades  no llegaron a Cuenca. La semana pasada, los afectados  por el robo ocurrido en esa dependencia del IESS demandaron su presencia. El gobernador, Leonardo Berrezueta,  organizó la cita.

245 kilos de oro se llevaron los delincuentes. El perjuicio por el robo de las   joyas   es de USD 2,6 millones.

Pero también se sorprendió  ayer al constatar que los directivos no  cumplieron con  el compromiso adquirido el viernes. En la reunión  de ayer estaba  previsto analizar las  opciones  para compensar a los   3 680  cuencanos afectados por el robo.Al igual que Andrade, la mayoría  pidió dos créditos o más por sus joyas. En total son   6 000 préstamos. Ella, por 260 gramos de oro en joyas, recibió  USD 1 500 y  los utilizó en medicinas. “Me quedé sin mi patrimonio que me sacaba de las necesidades”, dijo.Ayer, en las afueras de la Gobernación,  unos 100 perjudicados esperaron molestos por  30 minutos. Luego   marcharon al  IESS. “Que salgan los ladrones” se escuchó entre la multitud. Los afectados trataron de  ingresar a la entidad, que ayer abrió sus puertas . Iván Nivelo, de 75 años,  tomó del brazo a María Rivera, de 82; y Sandra Guerra, de 38 (tenía un niño en brazos)  y se dirigieron hacia la puerta. La gente los siguió. Siete policías que custodiaban el acceso  cerraron la puerta enrollable y eso provocó la reacción de los perjudicados.  Los adultos mayores  golpearon  la puerta e insultaron a los policías. “Entraremos todos. Vamos por nuestras joyas”, repetían. Más gente se unió  a la protesta y se apostaron en  otro acceso de ingreso. María Angelita Pérez, de 82 años, miró el forcejeo. En su mano tenía  una copia del crédito recibido en el Monte de Piedad. Tiene  cáncer y empeñó sus joyas (84 gramos) para cubrir una parte de su  tratamiento. “Siento que esta pérdida acabará con mi vida más pronto   que la enfermedad”.Cerca de las 11:00, el director provincial del IESS, Ramiro Ordóñez, salió para hablar con  los perjudicados. Les dijo que “las autoridades nacionales no llegaron porque  analizaban  una propuesta que se ajuste a las normas legales  y a los requerimientos económicos”.Puede ser otra burla, dijo con  desconfianza Bertha Andrade, quien escuchaba a  Ordóñez desde una  banca de madera del parque aledaño al IESS. “Lo único que pido es que me devuelvan en dinero el costo real de mis joyas”. Rafael Navarrete, presidente de la organización Vigilantes de la Justicia, también llegó con una propuesta  al Director. “Que el Seguro devuelva a los perjudicados prendas que están por rematar, por el mismo  peso”. Con esto se busca que los ciudadanos y el Estado no sean perjudicados, dijo. Los perjudicados dieron un día de plazo a las autoridades del IESS para que den una respuesta. De lo contrario “habrá   medidas de presión”, dijo el dirigente  de los afectados, Pedro Izquierdo.Ayer por la tarde los directivos del Seguro Social se reunieron a puerta cerrada en el edificio Sarzuela, en el  norte de Quito. Confirmaron que hoy viajarán a Cuenca  y que la comisión estará encabezada por el director Ramiro González.

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