12 de mayo de 2016 18:23

La recategorización de universidades incluyó nuevos parámetros y evaluadores extranjeros 'prometeos'

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Mario Alexis González

Seis comités evaluadores se conformaron para determinar la nueva categoría de 13 instituciones de educación superior (IES) de Ecuador. Así lo informó el el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). 12 centros participaron en la recategorización de forma voluntaria y solo para la Universidad de las Fuerzas Armadas (Espe) el proceso fue obligatorio, porque el establecimiento no fue incluido en la valoración del 2013.

Los comités, que fueron dispuestos por el Ceaaces, elaboraron tres informes técnicos. Para ello, se tomaron en cuenta seis criterios generales de evaluación: recursos e infraestructura, organización, ambiente estudiantil, generación de conocimiento, vinculación con la sociedad y academia.

En la evaluación hubo 44 indicadores, 19 cualitativos y 25 cuantitativos. Para llegar a la categoría A, las IES debieron superar el 60% del parámetro, informó el Ceaaces. Los comités evaluadores estuvieron conformados por 28 personas, entre ecuatorianas y extranjeras, este último grupo del proyecto Prometeo, una iniciativa del Gobierno ecuatoriano, que busca fortalecer la investigación, la docencia y la transferencia de conocimientos, con docentes, investigadores y personajes.

Los evaluadores analizaron documentación escrita que fue subida a una plataforma virtual por parte de los centros. Y, posteriormente, realizaron visitas para constatar los avances de los planes de mejora que los propios establecimientos habían propuesto en su postulación a la recategorización.

Luego de la evaluación, se determinó que tres IES debían ascender a la categoría A. Otras tres pasaron de la categoría C a la B, seis se mantuvieron en la C y una institución no alcanzó los estándares de calidad requeridos por el Ceaaces.

Roque Moreira, rector de la Espe, uno de los centros con categoría A, explica que en su caso se trató de la primera categorización. En el 2013, cuando se realizó el primer proceso, este centro no participó puesto que se daba la fusión de tres IES: la Universidad Naval Comandante Rafael Morán Valverde, el Instituto Tec­nológico Superior Aeronáutico y la Escuela Politécnica del Ejército (Espe).

Sobre el proceso, Moreira dice que tuvieron una dificultad. La Espe se había preparado desde el 2013 para la acreditación, basándose en los parámetros que se utilizaron con las otras IES. Sin embargo, el Ceaaces modificó algunos para la recategorización y la Espe también debió ajustarse a los cambios realizados.

Según Francisco Cadena, presidente del Ceaaces, los cambios se centraron sobre todo en “la velocidad a la cual se aproxima al estándar de cumplimiento que se debe tener”.

Otro ajuste que se hizo en los parámetros fue el promedio de salarios de los docentes. Se estableció con base en la inflación, determinando que ningún docente del país pueda ganar menos de USD 1 600.

Además, se exigieron temas de equidad de género. Por ejemplo, que el 30% de las autoridades en las direcciones de las IES sean mujeres. Según el Ceaaces, todos los centros evaluados lo cumplieron, menos la Universidad Técnica de Cotopaxi, que terminó la evaluación sin cumplir los estándares mínimos. Su futuro está en manos del Consejo de Educación Superior (CES).
El resto de universidades y escuelas politécnicas del país no participaron en la recategorización por decisión propia, por motivos distintos.

Mónica Mancheno, directora del Departamento de Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), explica que en su caso fue una determinación que apunta a una mejora superior en la evaluación del 2018, cuando todas las IES deberán hacerlo obligatoriamente.

En el momento, la PUCE cuenta con seis sedes independientes en el país, la idea es agruparlas dentro de un solo establecimiento para la próxima acreditación.

En el caso de la Universidad Central, Jorge Ortiz, director general académico, explicó que la causa de que no hayan postulado fue el tiempo.

La administración actual entró en funciones el 10 de marzo del 2014, fecha para la que el resto de universidades ya había presentado ante el Ceaaces el plan de mejoras ­para el proceso.

 

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