12 de March de 2010 00:00

Reacción social

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Enrique Ayala Mora

El acelerado crecimiento económico y la intensificación del intercambio internacional de las recientes décadas, se han dado con el empobrecimiento de grandes bloques de la humanidad, la profundización de la brecha entre pobres y ricos, y el irracional abuso de los recursos planetarios, en especial de las fuentes de energía. Esto ha ido acompañado, dentro de los países, de una polarización entre minorías que acumulan grandes riquezas y una mayoría que se empobrece.

Esta situación y sus consecuencias han despertado grandes resistencias. El empobrecimiento generalizado y la polarización social han animado movimientos sociales, antiguos y nuevos en todo el mundo, que reclaman un modelo alternativo al neoliberalismo, la vigencia de un nuevo orden económico internacional, no pago de la deuda externa del tercer mundo y protección del ambiente.

Si se ha globalizado el capital, también se ha dado una especie de globalización de la resistencia. Frente a este proceso mundial de globalización orquestada desde los grandes poderes del capitalismo, surge  una tendencia a la unidad de los pueblos y de los pobres que avanza aceleradamente, con una fuerza que rebasa las convencionales barreras de los países.

Frente al deterioro de las condiciones de vida han reaccionado los sindicatos de trabajadores en todo el mundo. Las medidas neoliberales los debilitaron en los países desarrollados y en los más pobres, pero sus estructuras institucionales resistieron y se lanzaron a la movilización. En el Tercer Mundo han logrado a veces revertir políticas de ajuste. Las organizaciones del primer mundo, por su parte, han enfrentado a sus gobiernos neoliberales y han orquestado las protestas y demostraciones contra las reuniones periódicas de los gobernantes de los países ricos.

Los movimientos campesinos, sobre todo los de los países más pobres, han estado muy activos en la resistencia contra el neoliberalismo y las consecuencias negativas de la globalización. Han enfatizado sobre la necesidad de proteger la producción de alimentos.

Los nuevos movimientos sociales han cumplido también un destacado papel. Los grupos ecologistas nacionales e internacionales han creado conciencia sobre los enormes peligros ambientales del modelo económico que agota los recursos naturales y han puesto en el tapete problemas como el calentamiento global del planeta. Los movimientos de mujeres, por su parte, han contribuido al respeto a la diversidad.

Los viejos y nuevos movimientos sociales han confluido en acciones concretas en los países y también en la coordinación de agendas internacionales. Ese ha sido el caso del Foro Social Mundial, que se reúne periódicamente y tiene encuentros regionales como el latinoamericano, que ha alcanzado creciente prestigio e influencia en la región.

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