18 de septiembre de 2017 07:54

Dodge, una mujer rigurosa y metódica para la lucha anticorrupción en Brasil

La nueva fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, asumió este lunes 18 de septiembre el cargo en un momento que definió como "de depuración" de un sistema político acorralado por escándalos de corrupción, que salpican hasta al presidente del país, Michel T

La nueva fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, asumió este lunes 18 de septiembre el cargo en un momento que definió como "de depuración" de un sistema político acorralado por escándalos de corrupción, que salpican hasta al presidente del país, Michel Temer. Foto: EFE

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Agencia EFE

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Raquel Dodge, una rigurosa procuradora de 56 años, es desde este lunes, 18 de septiembre, la nueva fiscal general de Brasil, un cargo desde el que aseguró que le dará continuidad a la Operación Lava Jato, que ha puesto contra la pared a toda la clase política del país.

Dodge, con fama de metódica y discreta, sustituye al "mediático" fiscal Rodrigo Janot, quien dirigió desde su inicio la investigación sobre la trama corrupta detectada en la estatal Petrobras, que desde 2014 llevó a prisión a decenas de políticos y grandes empresarios.

Entre las decenas de acusaciones que Janot presentó a la justicia están muchas de las que implican en corrupción al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, a su sucesora Dilma Rousseff y al actual jefe de Estado, Michel Temer, el primer mandatario en pleno ejercicio del podes que es objeto de denuncias de tipo penal en Brasil.

Una primera denuncia contra Temer no prosperó pues fue negada por la Cámara de Diputados, pero Janot presentó una segunda, que aún es analizada por el Supremo y se refiere unas supuestas corruptelas que pudieran llevar a otras investigaciones, ahora en manos de Dodge.

Lidiar con los políticos y la corrupción no es algo extraño para la nueva fiscal general, que cobró cierta notoriedad en 2009, cuando fue una de las responsables de una sonada investigación que llevó al entonces gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, directamente desde su despacho a un calabozo.

Su primer trabajo de envergadura con políticos había sido en 1996, como integrante de un equipo de la Procuraduría que investigó al exdiputado Hildebrando Pascoal, condenado a 30 años de cárcel por torturar a un hombre al que luego descuartizó con una motosierra.

La elección del fiscal general en Brasil se realiza sobre la base de una lista de tres nombres que los propios procuradores envían al Presidente de la República, quien escoge uno de ellos y lo propone al Senado, responsable de la aprobación final.

Dodge quedó en segundo lugar en la votación interna y, pese a que la tradición dice que el gobernante de turno escoge siempre al primero de la lista, Temer se inclinó por Dodge, sobre quien destacó que, si era aprobada por el Senado, sería la primera mujer en ese cargo.

Los senadores, muchos de ellos sospechosos de corrupción, no sólo la aprobaron, sino que lo hicieron con la mayor votación dada a un candidato a ese puesto. Fueron 74 votos a favor y sólo uno en contra.

Dodge, poco dada a declaraciones públicas, aseguró después de esa abrumadora votación que será "firme y rigurosa" contra la corrupción y avisó que "nadie está ni puede estar por encima de la ley".

Según la nueva fiscal general, "se debe reforzar la actuación de la justicia hasta que la corrupción ceda" y los escándalos que hoy sacuden al país "sean una página pasada" y "haya apenas unos casos puntuales, como los hay en todas partes, pero no esta corrupción sistemática, que es completamente inaceptable".

Dodge, nacida en la ciudad de Morrinhos, en el estado central de Goias, se graduó en derecho en la Universidad de Brasilia y cursó estudios de posgrado en la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

Cuando se preparaba para ese curso, buscó un profesor particular para mejorar su inglés y así conoció a su marido, el estadounidense Bradley Dodge, con quien se casó en 1992 y tiene dos hijos, que hoy estudian en Estados Unidos.

Ferviente católica, en el discurso que pronunció al asumir hoy su nuevo cargo, Dodge citó al papa Francisco para referirse a los daños que provoca la corrupción.

"El papa enseña que la corrupción no es un acto. Es un sistema en el que la gente se acostumbra a vivir. El corrupto pasa toda la vida buscando el atajo del oportunismo", sin percibir que "la corrupción le lleva a perder el pudor y acaba con la belleza", dijo Dodge.

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