28 de May de 2015 20:14

La democracia indómita

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Santiago Estrella
Quito

Nuevamente el presidente Rafael Correa llamó a los jóvenes y les pidió rebeldía. Rebeldes, pero no patanes. Lo hizo durante el Informe a la Nación. Este, así lo dice la Constitución, debe presentar el año cumplido y el año por venir. Es una cuestión de la política de Estado: los objetivos alcanzados del Plan Nacional de Desarrollo y los objetivos por lograr. Y bajo ese concepto, el patán de barrio que se atrevió a agraviar al Presidente con el yucazo fue implícitamente un personaje más en el que se supone es el discurso presidencial más importante del año.

Con ello quedó aún más clara la definición del Presidente sobre democracia: la confrontación. Todo lo demás es burgués. Concertar es burgués; dialogar es burgués.

Y esta es –así dicen los de Alianza País- una nueva democracia, un nuevo país. Son los actores de la gesta de la segunda independencia. Y tal como ocurrió con aquellos que lo fundaron originariamente –de hecho se reclaman sus herederos-, hay fuerzas que son esencialmente la conservación a las que deben confrontar: son los que perdieron el poder y se convirtieron en la restauración conservadora. Pero he aquí la paradoja: es una tarea inútil porque si bien el pasado no volverá, siempre está volviendo. Y es una amenaza. Y es constante.

Correa se refirió a Lincoln, a Mandela y a Mujica. Quienes hoy los reivindican, olvidan que “a nuestra edad, esas mismas élites y burguesías que hoy los emulan, los tenían encerrados y torturados en cárceles inmundas”.

La comparación se vuelve interesante por excluyente. ¿Qué hay de aquellos que no tienen y nunca tuvieron poder y que recurren a esas figuras como un deber ser del político? ¿Les vuelve cómplices de esas burguesías? ¿Así de simple es la cosa?Si Correa dijo que no hay que olvidar la historia, vale también recordar lo que dijo el peor presidente de EE.UU., Richard Nixon, pocos minutos antes de renunciar, víctima de sus propias estrategias contra el enemigo. “Recuerda siempre: otros pueden odiarte, pero los que te odian nunca ganarán a menos que tú los odies. Y entonces, te destruirás a ti mismo”.

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