4 de May de 2011 00:00

Los vecinos de La Forestal IV buscan a donde ir

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A las 21:00 del lunes, tres funcionarios de la Administración Eloy Alfaro llegaron a la casa de Mónica Martínez, en La Forestal IV.

Ellos le pidieron que salga de su vivienda y que se dirija a uno de los dos albergues que se habilitaron en Tarqui y en La Ferroviaria. Martínez prefirió pasar la noche en su casa, para no despertar a sus cinco hijos. No los llevó al albergue porque vio a sus vecinos pelear por colchones y almohadas.La alternativa que le dio el personal del Municipio fue pedir posada a sus familiares. Ellos también viven en La Forestal IV y están en la misma situación.

La medida de precaución se tomó luego del deslave ocurrido el lunes, que sepultó a cinco personas. Martínez vive muy cerca del filo del talud que da a la avenida Simón Bolívar, en el lote 52. Según el alcalde Augusto Barrera, la distancia que hay entre esta y otras viviendas del borde es de 8 metros. Por los constantes derrumbes en el sector, la distancia se acortó en unos 5 m.

Ayer, la pequeña vivienda de ladrillo y techo de zinc permanecía cercada por una cinta amarilla que advertía el peligro. Sus hijos le ayudaban a empacar, pero la familia no tenía a donde ir.

Ella, al igual que María Conde, recorrió desde las 07:00 los barrios aledaños como La Ferroviaria, La Forestal Baja y San Patricio, en busca de un cuarto de arriendo. Sin embargo, hasta la tarde de ayer no encontraron un lugar.

Conde vive con su madre, esposo y tres hijos en el lote 18 de la calle Sofía. “Cuando vamos en busca de un cuarto, nos preguntan ¿cuántas personas van a vivir? Al responder que somos seis, nos dicen que no”. Conde pasó la noche con su familia en la casa de su suegra Luisa Oña, quien vive en La Forestal Baja.

La zona que será evacuada definitivamente tiene 94 lotes, según Cristóbal Lalangui, presidente de La Forestal IV. El sector fue acordonado por militares. Ellos custodiaban ayer las puertas de las casas en riesgo. Los vecinos deberán abandonar sus viviendas hasta hoy, al mediodía, por disposición del alcalde Barrera.

Ayer, el Burgomaestre explicó a los vecinos que debían salir por su seguridad. El terreno es muy inestable y un nuevo derrumbe podría llevarse las casas. Hasta la noche del lunes, 81 familias habían firmado un acta de compromiso para su relocalización.

Debido al peligro por la humedad en el talud, Barrera pidió que todos los vecinos firmen el documento. La mayoría accedió porque están conscientes de que el barrio es irregular. Nadie tiene escrituras. Si no salen por voluntad propia y firmando el acuerdo, serán evacuados a la fuerza, para evitar más desgracias. Los vecinos deberán buscar un sitio de arriendo, mientras se construyen nuevas casas. Se levantará un plan habitacional en un terreno de 3 hectáreas, en La Mena II.

Carmen Larco trabaja en una fábrica de telas, pero ayer debió faltar, por la emergencia en su barrio. Pasó la noche junto a sus tres hijos en el albergue. Ellos no fueron a la escuela por la mala noche y porque estaban ayudando a empacar las cosas para la mudanza, aunque aún no sabían a donde ir.

Uno de los problemas es la educación de los chicos. Los hijos de Larco y de Martínez, por ejemplo, estudian en la escuela La Forestal, a donde iban caminando, luego de cruzar la Simón Bolívar. Cuando se muden, llegar a su centro de estudios será más complicado, por el cierre de la vía.

El problema de Viviana Irguas es el préstamo de USD 3 000 que solicitó para construir su casa. Le falta pagar más de la mitad y ahora debe dejar la vivienda junto a otras 13 personas de tres familias, con quienes comparte el lote.

Aunque el Municipio correrá con los gastos del arriendo, Irguas y sus vecinos están preocupados porque bajo sus condiciones es difícil conseguir sitio para vivir.

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