28 de December de 2010 00:00

‘Los valores se están deteriorando’

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Redacción Quito

El librero Édgar Freire cree que la insuficiente unión familiar y la falta de educación en valores repercuten en los problemas que actualmente afronta la ciudad.

En una entrevista con este Diario (se publicó el domingo último), el alcalde de Quito Augusto Barrera reveló que se hizo un estudio sobre la actitud de los ciudadanos. Uno de los principales problemas es la falta de confianza entre vecinos. ¿Es una conclusión cercana a la realidad?Es un problema del Quito contemporáneo, que no ha sido tradicional en la ciudad. Yo viví en San Roque, en una casa donde habitaban ocho familias y ahí había mucha solidaridad. La ciudad esta pagando la consecuencia de convertirse en una metrópoli y de acoger a gente de diversos lugares. Aquella imagen de la ciudad amable se ha ido perdiendo y estamos llegando a una individualidad del ciudadano.

¿A qué se refiere?

Hace años, una señora falleció en su domicilio ubicado en el Tejar. Tuvieron que pasar cinco días hasta que la gente se diera cuenta de que ella estaba muerta, porque el cadáver apestaba. Esto da una señal inequívoca de la falta de solidaridad.

¿En el Quito de antes, los vecinos se hubieran dado cuenta a las pocas horas?

En los años setenta, las personas se preocupaban por la vecindad. Por ejemplo, recuerdo que una vecina de San Roque no bajó a lavar la ropa en su horario habitual. Los vecinos se preocuparon y subieron a golpear la puerta. Ella estaba enferma y los vecinos se turnaron para dar de comer a sus hijos y arreglar su casa. Ahora, contar esto sonaría algo cursi.

¿Por qué se da esta falta de solidaridad?Considero que la falta de unión familiar ha provocado la pérdida de valores, como el respeto y la solidaridad. Antes, los hogares eran formados y las cabezas de familia daban el ejemplo. Ahora, papá y mamá trabajan y dejan a los niños al cuidado de terceros. La familia empieza a romperse y los valores también. Recuerdo que cuando salía con mi padre a la calle, él me decía que salude a los vecinos porque eran personas mayores. Ahora, los padres no enseñan a respetar a los mayores. Del mismo modo se ve la falta de solidaridad cuando una mujer sube al bus, nadie cede el asiento. Hace 30 años no sucedía eso.

¿La falta de seguridad puede ser un factor para no relacionarnos entre vecinos?

Cuando la sociedad no está organizada, no hay solidaridad ni conocimiento del otro y estamos propensos a la inseguridad. Si hubiera unión entre los vecinos del barrio sería más fácil combatirla. Recuerdo que hace 30 años escuchar que en la ciudad había un muerto era todo un suceso, que conmocionaba. En la actualidad es algo normal. Los ciudadanos se están volviendo insensibles.

Otro de los problemas detectados es la falta de respeto a la Ley. ¿Es eso parte de la cultura del quiteño?Quisiera mencionar a la viveza criolla como una forma de corrupción. Desde el señor que vende frutas en el mercado con las buenas encima y las podridas debajo, hasta el ciudadano que maneja su auto con el celular en la mano y el que no respeta las leyes. Otro punto importante es la falta de ejemplo. Es un problema que va desde la corrupción del policía que acepta coimas, hasta las personas que no respetan una fila. Volvemos al tema de la falta de educación en valores.

El estudio también determinó, según Barrera, que la gente ahora tiene tendencia a las riñas. ¿Se nota esta actitud en la cotidianidad?

La bronca no ha sido una tónica de Quito. Yo lo relaciono con el consumo de alcohol. Es una ciudad de fiestas, pero antes, la gente se embriagaba y se iba a su casa. Cuando los habitantes dejan de ser solidarios se vuelven neuróticos y agresivos y cualquier tropezón desata su ira. No hay sitio donde no haya violencia verbal, física y sicológica. Es una ciudad que debería estar bajo una terapia psiquiátrica urgente.

Las peleas no son de ahora...

Cuando había una pelea, incluso había ética. Por ejemplo, los que peleaban lo hacían en igualdad de condiciones. Hoy antes de luchar hay que pensar mucho, porque no sabemos qué armas va a utilizar el otro.

¿Cuáles serían para usted las medidas que se deben tomar para evitar que estos problemas se agraven?

El primer punto sería conocer al otro, acercarse al vecino y saber más acerca de él. De esto modo se fortalecen los lazos de amistad.

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