Un vacío se presenta en la caja común

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Andrés García. Redactor

Entre los protagonistas del sistema de transporte que opera bajo la modalidad de caja común, el chofer y el ayudante tienen realidades distintas con relación a los dueños de los buses. En la cadena de distribución de los ingresos, sus salarios dependen exclusivamente de los propietarios. Pero, también, de las rutas.

Jorge G. (quien pidió la reserva de su nombre) es conductor de una cooperativa que opera desde La Marín hasta el noreste de la ciudad. Considera que la ruta no le es rentable. Pese a que entrega los tiques, gana un porcentaje. En su caso, percibe el 14% y el ayudante, el 7%.

En otros, hay exigencias de los dueños para que les lleven una caja mayor. Esto significa que se “aguante” el recorrido para recoger más pasajeros.

Para los propietarios y las cooperativas hay el riesgo de que no se entreguen todos los tiques generados en cada vuelta o que se entreguen aquellos asignados para tercera edad y estudiantes, a pasajeros que pagan el pasaje completo. Esto se suma a que, aún, los choferes deben timbrar las tarjetas para el registro de los tiempos por cada recorrido. Los atrasos representan multas: por eso siguen los correteos.

Alexandra Vasco, inspectora y dirigente de la compañía Catar, comentó que para evitar estas irregularidades se realiza una fiscalización interna de la compañía. En esa operadora, que cuenta con 121 buses, se deposita lo recaudado por una unidad, en el día, en una cooperativa de ahorro.

Al finalizar la semana, se toma en cuenta el número de kilómetros recorridos, lo recaudado, y posteriormente se reparte el dinero correspondiente entre todos los socios.
“Se suma cuantas vueltas se ha dado, sacan el kilometraje diario y semanal, y se saca un coeficiente para hacer el pago”.

Luego de este proceso, cada dueño de las unidades efectúa el pago correspondiente a los conductores y a los ayudantes.

Por ejemplo, los conductores que laboran en las rutas Carcelén y Eloy Alfaro perciben USD 30 diarios (USD 150 o 210 semanales, dependiendo de los días que labore), además de la alimentación. En el caso de las azafatas, ganan USD 15 diarios.

Carlos Moya, dirigente de la Cooperativa Quitumbe y propietario de una unidad de transporte, dijo que en su operadora el sueldo que perciben los choferes y ayudantes es similar. Él, por ejemplo, depositó el lunes pasado USD 109, correspondientes a lo captado en el día en la ruta Tola-Pintado.

Sin embargo, no dejó de criticar el nuevo sistema, ya que a su parecer, hay buses con mayor capacidad que transportan más pasajeros que otras unidades. “Así no hay cómo invertir”.

Son las 54 operadoras de transporte, que hasta ahora operan con este sistema, las encargadas de una distribución equitativa de los ingresos recaudados entre todos los socios. Así lo explicó Bolívar Muñoz, secretario de movilidad del Distrito.

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Los deberes

Talleres 
Cada operadora establecerá un proceso de mantenimiento para toda la flota, en un taller centralizado.

Información
Se debe implementar un sistema informático en donde se registre la información del recaudo y demanda.

Condiciones
Se deberá mejorar las condiciones y el ambiente laboral de todo el personal asociado con la operadora.

Sistema 
La Secretaría de Movilidad es la responsable de gestionar el sistema y de certificar su implementación.

Los derechos

Operación 
Los propietarios de los buses son responsables de poner sus unidades a disposición de la flota.

Metrobús Q 
Quienes formen parte del  subsistema Metrobús-Q, implementarán la tarjeta inteligente para validar pagos

Tecnología
Hasta diciembre del 2016 todo el sistema metropolitano de transporte tendrá tecnologías de recaudo.

Servicio
Cada operadora debe garantizar que se brinde un servicio de calidad a los usuarios de las unidades.

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