12 de November de 2011 00:05

‘El turismo a Tulipe debe ser controlado’

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Hólger Jara realizó la investigación arqueológica en Tulipe y logró conectar a la comunidad con el proyecto de preservación que recibió un premio

Tulipe recibió el premio internacional Reina Sofía, que reconoce la valía de proyectos en los cuales se ha hecho investigación, preservación y difusión del patrimonio cultural. ¿Cómo se logró consolidar un plan arqueológico en ese sitio?

Hicimos una gran prospección. Caminamos 1 000 km² por toda la franja de la Cordillera Occidental. Descubrimos que hay caminos que unen a la Costa con la Sierra, trincheras profundas por donde caminaban grupos transportando productos. Eso ya nos permitió una primera conclusión: que el Yumbo ha sido un pueblo maltratado por los cronistas e historiadores, porque lo tildaban de primitivos y atrasados.

¿Usted sostiene que el Yumbo, un pueblo que habitó la zona de Tulipe, no era atrasado?

Los yumbos vincularon a las dos regiones. El Yumbo fue un pueblo mercader y comerciante. Conocía las lenguas de las dos regiones. El expansionismo inca fue feroz y hasta le terminó imponiendo el quichua, los españoles solo dieron el último toque. Un pueblo atrasado no puede dejar monumentos como las tolas (hay más de 1 000). Este pueblo tenía amplios conocimientos sobre la astronomía, eso se refleja en los espejos de agua. Allí veían cómo estaban los astros, las estrellas, la luna, etc. Eso, para saber cuándo debían empezar la siembra.

También se encontraron tolas y cementerios, pero sin tesoros enterrados...

Están registradas más de 1 000 tolas, hay cementerios y petroglifos. El vestigio más importante es el monumento de sitio, con estructuras hundidas a manera de piscinas. Son semicirculares, rectangulares, cuadradas, poligonales y eso habla del conocimiento de la geometría y de la función astronómica que le dieron a esas estructuras. También se ha hecho una difusión y se ha construido el museo de sitio siguiendo el concepto de la arqueología yumba. Finalmente, se ha trabajado con la comunidad. En este pequeño recinto hay una población de 300 personas concentras y 1 000 dispersas, que están capacitadas y hablan de arqueología y empoderamiento de su patrimonio.

Como parte del premio, el proyecto recibirá 30 000 euros. ¿En qué se invertirán esos recursos?

Hemos pensado vincular dos aspectos. Uno de carácter arqueológico, es decir continuar con la investigación y otro que tenga una mayor repercusión social. Pensamos en la instalación de un centro de salud, donde trabajen conjuntamente un médico occidental y un curandero. Eso también como parte del proyecto de recuperar la memoria del pueblo Yumbo.

Este reconocimiento internacional también ayuda para vender turísticamente a Tulipe. ¿Eso está dentro de los planes?

No quisiera convertir a Tulipe en un sitio turístico, sino en un centro cultural, donde los visitantes conozcan sobre la cultura aborigen. Debe ser un medio para culturizarse, además es un sitio frágil y no quisiera tener ahí muchedumbres. En este feriado llegaron 3 000 personas y eso me asusta. Se requieren grupos pequeños interesados en conocer de cerca a los yumbos.

Han sido 32 años de una intensa investigación, para llegar a entender la importancia de los yumbos en la integración entre la Costa y la Sierra. ¿Cuáles son las trabas que ha tenido el proyecto?

No han sido solo cosas bonitas. En 1995, el Museo del Banco Central se cerró y quedó abandonado el lugar. Además, los hacendados y finqueros vieron mal que se le pague a la gente por ocho horas de trabajo, porque estaban acostumbrados a explotarlos. Lo importante es investigar y hemos trabajado para que toda la población aprecie la riqueza arqueológica. No es necesario ser experto para entender el pasado, las evidencias son lo mejor.

Luego del premio, ¿cuáles son los problemas que aún faltan por solucionarse en Tulipe y su entorno?

En el área protegida, lastimosamente, tenemos las casitas de los pobladores sobre las piscinas arqueológicas y esto a futuro debería resolverse. Es necesaria una reubicación justa para esas personas. Sus casitas y sus predios están dentro del centro cultural. Es la primera crítica que el turista hace, más aún cuando las gallinas se pasean por los vestigios. Es una debilidad de Tulipe.

¿Usted ya ha golpeado puertas para concretar la reubicación de esas casas?

En algún momento estábamos listos para reubicar las casas, pero falló. El fondo económico por el premio no nos permite la reubicación, ese dinero es para desarrollar más el proyecto. Hace cuatro años, el costo del traslado de esas personas no superaba los USD 70 000. Hay que hacerlo.

¿Por qué se decidió a investigar en Tulipe?

Llegué al lugar en 1978, cuando el viaje desde Quito duraba seis horas. Noté que las personas desconocían muchas cosas, no tenían claro su pasado ni sabían de la importancia de preservar los vestigios arqueológicos. Les involucramos a los vecinos y definimos con ellos una estrategia para interesarse sobre estos temas.


HOJA DE VIDA
Hólger Jara
Su experiencia.  Es arqueólogo. Ha realizado investigaciones  dentro y fuera de Quito. Es autor del Atlas Arqueológico de Quito y de un estudio sobre Tulipe.     
Su punto de vista.  Cree que Tulipe no debe convertirse en un destino turístico de la ciudad. Su propuesta es que sea un centro cultural.
Su punto de vista. Está seguro de  que el Yumbo no fue un pueblo retrasado.

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