1 de May de 2011 00:00

Solo tres de seis carriles de la Simón Bolívar se habilitaron en La Forestal

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35 vehículos, entre buses y autos particulares, estaban atascados a la altura del puente peatonal elevado del sector La Forestal.

Cada uno disputaba un lugar para entrar al único carril, en sentido sur-norte, habilitado el viernes a las 20:00. Esto luego de un derrumbe de 6 000 m3 de tierra y escombros que bloqueó la av. Simón Bolívar.A las 11:30, sobre la vía había una temperatura de 18°C. El calor aumentaba la impaciencia de los conductores. En el sitio del derrumbe, los choferes circulaban en una sola columna y en contraflujo hacia el sur. En el sector no había policías.

Uno de ellos era Mario Cuascota, quien estaba atorado en ese cúmulo de carros. El riobambeño alquila vajillas y accesorios para eventos sociales. Venía desde el sector del centro y llevaba un cargamento de 70 sillas plásticas para atender una reunión social en el sector de El Recreo (sur). Sin embargo, no se imaginó encontrarse en medio de una vía congestionada y le preocupaba perder su contrato. Desde el puente, pasaron cuatro minutos hasta que Cuascota se pudo encolumnar y avanzar por el único carril habilitado hacia el sur.

Los carros circulaban a 15 km por hora, y el tramo afectado, de cerca de 1 km, demoraba unos 15 minutos en recorrerse.

Mientras los vehículos transitaban, los conductores veían con curiosidad las seis palas mecánicas, una retroexcavadora y unos 15 empleados de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Publicas (Epmmop), que desalojaban la tierra y las piedras acumuladas en la vía.

Aunque Adriana Martínez cree que ese arreglo tomará más de una semana, sí se siente satisfecha porque la apertura del carril mejoró el tránsito, con respecto al viernes pasado. “Ese día estuve atascada por más de una hora en esta vía. Al menos hoy el retraso es de máximo 15 minutos”. La arquitecta afirma que toma esta ruta continuamente porque visita obras de construcción en el sector de San Bartolo (Sur).

Según el Municipio, estaba previsto que la limpieza del material tarde dos días, dependiendo de las condiciones climáticas.

Esta quiteña sabe que hay una vía alterna que se toma por la calle Omagua (bajando por el puente peatonal de la Forestal), pero no quiso arriesgarse porque había mucha congestión.

Daniel Romero, quien venía desde el barrio La Ronda (centro) y se dirigía al barrio Solanda para visitar a su familia, sí optó por tomar esa ruta alterna.

“No tengo tiempo para perder en el embotellamiento”, con esa idea tomó la calle Chicán y luego la Alpahuasi para llegar hasta las Cinco Esquinas.

Por esa ruta, el tránsito vehicular era fluido. Hacia el sector de Chimbacalle y la av. Napo el flujo vehicular se incrementó.

Quienes manejaban automóviles no fueron lo únicos afectados con esta situación.

Clara Meneses esperaba el bus interprovincial que la llevara a Latagunga, en la provincia de Cotopaxi, pero estaba preocupada porque la interrupción parcial de la vía retrasaría su viaje. Aunque acotó que era la única manera de abordar un bus para visitar a su mamá, por lo que decidió armarse de paciencia y esperar una unidad.

Para Rocío Guamán, vecina del barrio La Forestal, este derrumbe no solo generó caos vehicular, sino contaminación auditiva. Desde su casa, cerca del puente peatonal, se escuchan las bocinas de los automóviles y eso despertó a su hijo.

Una cara de felicidad destacaba entre los rostros malhumorados de conductores y vecinos. María Páez, vendedora ambulante de refrescos y agua aprovechó el sol y la congestión en el sector de La Forestal para ofrecer sus productos. “Me ha ido bien”.

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