7 de April de 2011 00:00

El trancón se agrava en el Centro

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Intersección de la Benalcázar y Rocafuerte, en el Centro. Son las 09:35 del miércoles. La mañana está fría y cae una llovizna constante. Hay tráfico, ruido, esmog y lodo en la calle y en la vereda, por los arreglos en la plaza Santa Clara.

Buses y autos se embotellan en este cruce, por el cierre de una cuadra de la Benalcázar. Una fila de vehículos se forma en la Rocafuerte, hacia el oeste, a la altura del Arco de la Reina, en la García Moreno. En la calle Benalcázar sucede lo mismo. La fila se extiende unas cuadras, hasta la Mejía.

Unos metros antes de llegar a la plaza, detrás de tres autos, está un Volkswagen azul. Su conductor está molesto, toca la bocina y saca la cabeza por la ventana para ver qué es lo que demora la circulación. “El tráfico ya estaba alterado por las obras en la plaza, imagínese ahora con el cierre de la calle. Solo en este cruce pierdo 20 minutos”, dice Jaime Puente.

A las 10:20, el Volkswagen azul llega a la Rocafuerte y Cuenca. Puente está menos impaciente, pero su humor cambia cuando un bus se detiene en la Imbabura, y no avanza. Un furgón está estacionado sobre la vereda. El bus pasa despacio y Puente avanza.

A la altura de la Sucre, pasadas las 10:40, está parado un bus de la cooperativa Vencedores de Pichincha. El conductor, Fabián Nogales, tiene apoyado sus codos sobre el volante. Él dice que el tráfico le coge en la Olmedo, pero es peor en la esquina de la Rocafuerte. “Estos trabajos nos impiden circular a buen ritmo. Pierdo unos 35 minutos”, dice Nogales.

Una cuadra y media hacia el norte, entre la Bolívar y Sucre, justo frente a la Plaza San Francisco, está el local Planeta Fiesta.

Yolanda Naranjo, su dueña, cuenta que el cierre de la calle ha hecho que el tráfico se atasque más. Se queja de que siempre hay ruido, pero que ahora es peor por lo que los conductores se impacientan. “Los carros y buses se detienen en este tramo y tocan el pito cuando el tráfico no avanza”.

A partir de las 17:00, la cantidad de autos es mayor, el ruido y el tráfico son más intensos.

Sobre la Rocafuerte y García Moreno, en la puerta de un almacén eléctrico, está el señor Alarcón. Él cree que el bloqueo de la vía no ha alterado mucho el tráfico. Dice que la cantidad de autos que pasa por ahí no ha aumentado. “Lo que sucede es que el paso es un poco más lento, pero la gente no tiene paciencia”.

Una cuadra hacia el este, en la esquina de la Venezuela, María Quiñónez vende habas. La señora cuenta que el tráfico en el Centro es pesado y que con los arreglos que se realizan, se complicó.

Por ahí pasa un bus de la línea San Juan-Pintado. Marco Holguín, conductor, dice que pierde tiempo tratando de buscar vías menos congestionadas, pero que da lo mismo porque todas las rutas del Centro son congestionadas. Holguín, además, asegura que antes lograba dar cinco vueltas en el recorrido, ahora solo llega a cuatro. “El cierre de la Benalcázar colaboró para que esto se ponga peor”, dice molesto.

A las 10:45, de regreso al tramo que está cerrado, en la calle Santa Clara, está el local Medicina Alternativa. Su dueña, Edna Lagla, cuenta que ahora el problema no es el esmog ni el ruido. Es la disminución del 50 por ciento de sus ventas, a eso se suma las molestias que genera el trajín de la maquinaria. “Con lo de la plaza me fregaron y ahora más con el cierre de un tramo de la calle”.

La situación es similar en el local de Gonzalo Yánez, en la Rocafuerte, frente a la plaza Santa Clara. “Ya nadie pasa por aquí, por los escombros y el lodo”.

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