16 de August de 2010 00:00

La tasa incidiría en los negocios

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Redacción Quito

Una posible tasa a la gasolina genera inquietud en los administradores de locales que utilizan sus carros para atender a sus clientes.

La Secretaría de Movilidad del Distrito propuso la semana pasada crear una tasa a la gasolina solo en Quito, para financiar el plan vial en el Distrito, que costaría USD 573 millones. La propuesta es del 5% a la gasolina extra y del 10% a la súper. La Secretaría aún analiza las condiciones.

Para César Rovalino, presidente de la Corporación de Competitividad y Asociatividad Empresarial, si la propuesta llegara a concretarse generaría efectos negativos en la economía local.

“Las autoridades no se han dado cuenta de que estas medidas son inflacionarias y establecerían graves desventajas a la inversión en Quito”. Según la Corporación, en la capital hay unas 10 500 pequeñas empresas y locales de comercio. Estas son las historias de tres empresas, en las cuales el vehículo es imprescindible.

Ropa

El transporte, vital en una lavandería

Para Silvio Toapanta, las ocho furgonetas blancas que tiene en su negocio son indispensables para dar un buen servicio al público.

Hace un año, él y su hermano Jaime decidieron empezar con Lavandería Selecta, que atiende a sus clientes principalmente en sus domicilios. Basta una llamada para que los trabajadores de la lavandería acudan a retirar la ropa desde La Vicentina hasta la Mitad del Mundo.

Alrededor de 1 200 prendas se lavan en seco cada día en este negocio.

Toapanta dice que cada furgoneta, de marca Chevrolet Super Carry, consume semanalmente USD 30 de gasolina extra. Es decir, cada mes gasta entre USD 960 y USD 1 000 en movilización. Es el tercer rubro más alto dentro de su presupuesto, le anteceden el arriendo del local, que llega a USD 1 800 y el combustible de los calderos a diésel, que llega a USD 1 200.

Si la tasa a la gasolina se implementara -dice- no tendría más alternativa que incrementar los precios al consumidor final. Los costos del lavado oscilan entre USD 2,50 (por un pantalón o saco) hasta USD 25 (por una chompa de cuero).

No podría despedir a ninguno de sus 19 trabajadores (11 de planta y 8 en movilización) porque todos son imprescindibles.

La medida también truncaría su deseo de ampliar su local, pues hasta el momento no tiene carros que recorran el sur.

Alimentación

Sin motos no hay pizzas a domicilio

La entrega de pizzas a domicilio en El Hornero se realiza únicamente con motocicletas. Cada local, de los 10 que funcionan en el Distrito, cuenta con seis motociclistas, quienes despachan los pedidos de los clientes.

Según Sandra Rosenfeld, gerenta de Compras y Mercadeo, el consumo mensual de gasolina extra de las 60 motos llega a USD 3 000. A este monto debe sumarse USD 1 500 de combustible de los vehículos, en los que diariamente se trasladan los supervisores.

Cada local registra un promedio de 60 entregas diarias. Los motociclistas únicamente tanquean en una gasolinera de Petrocomercial, lo cual, según la Gerenta, permite tener un control y una forma de pago específica.

Si bien el posible incremento en la gasolina no incidiría en el valor del producto final, Rosenfeld está segura que la medida tendría un efecto cascada.

Es decir, subirían las legumbres, los embutidos, los lácteos, las pastas, etc. Muchos de los proveedores no incrementarían el porcentaje de la tasa sino el 5% o 10% al valor final del producto, manifiesta. Esto ya ha ocurrido en otras ocasiones con alzas de productos.

El costo deberían asumirlo los clientes, sostiene. Los valores van entre USD 2,60 (porción para una persona) hasta USD 25,60 (pizza con cinco tipos de carnes).

Flores

El negocio se mueve en furgonetas

El 90% de los clientes de la florería La Orquídea solicita su pedido vía telefónica. Y el restante 10% acude al local, ubicado en la Diego de Almagro y Calama, o a la sucursal, en la avenida 6 de Diciembre y Ramón Borja.

Con los pedidos que se realizan vía telefónica o vía Internet, los cinco vehículos que tiene este negocio, fundado en 1967, despachan los arreglos en todo el Distrito, incluidos Cumbayá, el valle de Los Chillos y Amaguaña.

Carlos Muzo, su propietario, cuenta que cada furgoneta semanalmente consume USD 40. Es decir, USD 800 al mes, pero sus egresos sobrepasan los USD 1 000 debido al mantenimiento constante que debe realizar en estos automotores.

En caso de un incremento, Muzo dice que no podría cargar de inmediato esos valores en los ramos de flores. Primero porque él trabaja con catálogos que se publicitan durante dos y tres meses. Además, la competencia que existe en el mercado podría ocasionar que sus clientes opten por otros locales.

Los arreglos cuestan entre USD 22,50 (un arreglo pequeño) hasta USD 100 (por una corona fúnebre). Actualmente, 15 empleados laboran en ambos locales.

Manifiesta que se sentiría doblemente perjudicado, ya que desde que se implementó el pico y placa alrededor de un 15% de ventas ha bajado.

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