8 de August de 2010 00:00

La Sinfónica deleitó con su música

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Redacción Cultura

Salió antes de las 19:30 del cuartel de Policía, ubicado en las calles Montúfar y Esmeraldas. El teniente Luis Venegas tenía que encontrarse con su esposa cerca de allí. Planearon ir juntos a la velada musical que ofreció ayer la Orquesta Sinfónica Nacional por el Bicentenario del grito independentista, en la plaza de San Francisco. Todo salió como lo planearon. Llegaron a tiempo para escuchar a los Hermanos Núñez. Con el acompañamiento de la Sinfónica, dirigida por Andrea Vela, este dúo de músicos interpretó el pasillo Tú y Yo y el albazo Adiós. Antes de esta presentación, la cantante guayaquileña Pamela Cortés se ganó los aplausos de los más de 2 000 asistentes que concurrieron a la emblemática plaza de San Francisco. Ricardo Lara, ingeniero ambiental, coreó la canción Dicen de esta compositora. “Dicen que te puse en mi camino, empecé a tener la tierra, a la magia y el destino”. Este joven es aficionado a la música nacional y trata de asistir a los conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional. Cecilia Suasnavas y su hijo Iván también disfrutaron del repertorio musical ofrecido ayer en la noche. Viven en el sector de la Jipijapa y tomaron el trolebús para llegar a la Plaza Grande. De allí caminaron a San Francisco para asistir al concierto. “A mí siempre me ha gustado la música y más todavía si es la Orquesta Sinfónica”. Durante la interpretación de la Danza de los sables, de Khachaturian, se encendieron varios fuegos artificiales que iluminaron aún más las cúpulas de la iglesia de San Francisco. “Mira mijito allá arriba”, decía Carmen Andrade a su pequeño de tres años a quien llevó bien arropado para que también escuchara la música. El alcalde Augusto Barrera salió un momento al escenario para felicitar a la Directora de la Orquesta Sinfónica. Carmen Andrade se puso de puntillas para ver al Alcalde, pero las personas que estaban adelante se lo impidieron. Stephanía Palma acompañó con las palmas algunos pasillos de los Hermanos Núñez. Ella fue a la velada musical solo por ellos. Fue con su niña de apenas un año y seis meses. A pesar del gentío, logró ubicarse en un sitio donde podía verlos cantar. Otros se conformaron con mirarlos en pantalla gigante, ubicada junto al escenario. Varias veces, los asistentes pidieron a los Hermanos Núñez que cantaran otra canción. “Estas oportunidades no se dan siempre, por eso vine”, dijo Michel Rubio, una joven estudiante que, mientras escuchaba la música, enviaba mensajes por el celular a sus amigos.

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