En San Francisco se oró por los nuevos santos

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Víctor Vizuete. Editor

La fría mañana quiteña (10 grados centígrados) no fue un impedimento. A las 08:00, sor Gabriela, sor Lucía y las novicias Aracely, Alexandra, María Belén y Enny llegaron apresuradas hasta la plaza de San Francisco y buscaron el mejor lugar para participar de la ceremonia.

Estas religiosas doroteas del Colegio Giovanni Farina de San Rafael casi no durmieron y, apenas clareó el día, tomaron un bus interparroquial para venir a la capital.

Es que las canonizaciones de dos papas en una sola ceremonia no es un hecho corriente, decía sor Lucía con emoción manifiesta. "Es más, es la primera vez que sucede. Y eso nos llena de alegría y regocijo".

Ese no fue el caso de Magdalena Maila, una toleña de 78 años que salió a rezar la novena de la Dolorosa en La Compañía. Allí se enteró que en San Francisco habría una misa solemne para celebrar las canonizaciones de Juan XIII y Juan Pablo II y, como una buena cristiana quiteña, decidió invitarse al acto.

Eran casi las 09:00 y la plaza, lentamente, entraba en un bulliciosos ajetreo. Miembros de la Fundación Juan XXIII, copartícipes de la organización del acto, ponían a punto los diversos escenarios.

Varios armaron 34 mesas y colocaron más de 300 sillas de plástico para los invitados especiales, que estaban separados del resto de mortales por una barrera metálica. Los pertenecientes al movimiento juvenil, en cambio, alistaban las banderas y los globos y preparaban las gargantas para no desafinar en los coros.

Otros más, como Enmita de Naranjo y Nancy de Francisco, se afanaban en preparar 500 porciones de ensaladas de frutas y un chancho hornado con tortillas de papa. Juan XXIII es un movimiento católico de retiro de conversión que está presente en 94 parroquias quiteñas desde hace 20 años y que nació en Puerto Rico, explicaba el hermano Héctor Naranjo.

A las 09:10 empezó el programa. Lo hizo con danza de cuatro agrupaciones de la tercera edad capitaneadas por Jacchigua del maestro Rafael Camino. Junto a este ícono del ballet nacional de 25 años de trayectoria se presentaron grupos de Guayaquil, Loja y Ambato.

El programa, bautizado con el logo de "Nosotros tenemos identidad" alegró a la parroquia -que crecía en número a cada minuto- hasta que hizo su ingreso a la plaza una procesión de 4 000 fieles que había salido desde la Basílica del Voto Nacional.

La multitud trajo en andas a la Virgen del Carmen, patrona de la Fundación Juan XIII. Estentóreos hurras con las proclamas de 'Viva Cristo', 'Viva María', 'Viva Juan Pablo II' y 'Viva Juan XXIII' llenaron el recinto.

A esa hora (10:30), el caprichoso cielo quiteño había dado un giro completo y el sol quemaba con fuerza. Los paraguas aparecieron como por encanto y se convirtieron en útiles parasoles. Los vendedores de estos accesorios también salieron de la nada y los vendieron por docenas: a USD 2 por unidad.

Mucho antes, los comerciantes de rosarios y fotografías a color tamaño A3 de los dos papas canonizados ya habían marcado sus territorios y vendían la mercancía con tranquilidad: a USD 1 cada recuerdo.

La ceremonia propiamente dicha comenzó a las 10:40 con el rezo del rosario. Se recordaron los cinco misterios gloriosos con la participación activa de la feligresía que, a esa hora, casi había llenado la plaza.

A las 11:05 ingresaron por una calle de honor los sacerdotes que participaron en la ceremonia, presididos por monseñor Fausto Trávez, arzobispo de Quito.

La misa fue concelebrada por el arzobispo y dos obispos auxiliares de la Arquidiócesis: monseñores René Coba y Danilo Echeverría. La multitud participó con unción y alegría. Fue una fiesta que llegó a su clímax cuando, a las 12:35, se develaron las figuras de los dos papas, ahora dos nuevos santos de la Iglesia Católica.

La comunión fue impartida por 30 sacerdotes y fue una ceremonia larga, por la cantidad de fieles que la recibieron.

Luego del agradecimiento de monseñor Coba y la bendición de rigor, la gente se retiró esperanzada y feliz, como afirmó Julia Campoverde, una mujer con cáncer que espera un milagro de uno de los dos nuevos santos.

En contexto

Con una ceremonia eucarística, concelebrada por el Arzobispo y dos obispos auxiliares, la Arquidiócesis celebró las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II por el papa Francisco. Entre los actos hubo una procesión desde la Basílica y presentaciones artísticas.

4 000 personas asistieron a la misa de acción de gracias por canonizaciones de los papas.

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