15 de March de 2011 00:00

Una revolución arquitectónica

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Francisco Schmidt, arquitecto alemán, fue invitado por García Moreno al Ecuador, cuando ya era presidente, con el interés de que realizara diseños de algunas obras que estaban en proyecto.

Pero destaca especialmente su participación en la elaboración de los planos y la construcción del Teatro Nacional Sucre, por petición de la sociedad civil que se formó, para enfrentar la obra.

Se iniciaron las actividades constructivas en el año de 1877 y se concluyó en el año 1887. Su valor aproximado para la época fue de 111 000 sucres, cuando esta moneda se instauró en el gobierno de Antonio Flores Jijón.

Hubo un intento de incendiar el teatro, afortunadamente no sufrió grandes daños y en el año de 1892, el propio Francisco Schmidt se hizo cargo de las reparaciones. El estilo es neoclásico y su aspecto muy parecido a los teatros de ópera de Europa.

Para principios del siglo XX tomó a su cargo la construcción de La Circasiana, de propiedad de Manuel Jijón Larrea y que fue heredada por su hijo Jacinto Jijón y Caamaño, notable personaje de la ciudad. Se asentó en terrenos que antes fueron de la comuna indígena de Santa Clara de San Millán, hasta el año de 1898, y al igual que la mayoría de edificaciones de ese tiempo pertenece al estilo neoclásico.

Tuvo dos etapas constructivas: la primera, durante los inicios del siglo pasado y la segunda a partir de 1920 por veintiún años, construyéndose alas, en donde básicamente se ubicaron salones con función social, como por ejemplo el de Los Escudos y Del Artesonado, que hoy es un museo de objetos que fueron recuperados del tráfico ilegal de obras patrimoniales.

La Circasiana pertenece al Instituto de Patrimonio Cultural desde 1991. El nombre se lo debe a la esposa de Jijón Larrea, quien habiendo viajado a la zona del Cáucaso, que entonces pertenecía al imperio ruso, se entusiasmó mucho por las campesinas del lugar y adoptó para su residencia el gentilicio femenino de uno de esos pueblos.

La construcción tiene piezas exclusivas como los latones franceses, que están ubicados en los cielos rasos de las habitaciones de la planta baja; además hay murales pintados por Joaquín Pinto y Juan Manosalvas.

Francisco Schmidt, colaboró con Tomas Reed en el diseño de los planos del Observatorio Astronómico. Igualmente intervino en el penal García Moreno, cuyo modelo fue tomado de la prisión Le Sancté en Francia. Por cierto Reed, edificó una cárcel del mismo estilo en Bogotá. Al mismo Schmidt se le asignó el diseño del Protectorado Católico, sucursal del Catholic Protectory de New York, inaugurado en 1869. Pasó a ser la Escuela de Artes y Oficios en 1871.

En 1896, realizó el boceto del Mercado Sur, en la plazoleta de Santa Clara, conjuntamente con Gualberto Pérez (arquitecto nacional de importante recordación, sobre todo por su levantamiento de un plano de Quito), elaborado con una estructura metálica de bajo peso, de características parecidas al mercado de Les Halles de París.

Estos materiales fueron traídos de Hamburgo en 1899 y hoy componen el Palacio de Cristal, el centro de exposiciones del Itchimbía.

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