23 de April de 2010 00:00

‘La presión social ayudó a que los culpables reciban sentencia’

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Redacción Quito

El 30 de diciembre del 2004, la discoteca Cromañón de Buenos Aires sufrió un incendio mientras se llevaba a cabo un recital de rock. Durante el espectáculo, una persona lanzó una bengala que se impactó en el techo, cubierto por materiales inflamables. Cinco años después, algunos de los responsables recibieron sentencias de 20 y 18 años de prisión. Diego Rosengardt llegó a Quito para contar su experiencia a los familiares y amigos de Factory.

¿Qué pasó después de ocurrido el incendio en Buenos Aires, hubo movilizaciones?

Los primeros días del 2005, la gente se unió y empezamos a movilizarnos. Tratamos de forzar para que la justicia investigue y nos dé una explicación de los hechos.

¿Tuvieron inconvenientes en el proceso judicial?En Argentina, como en la mayor parte de países latinoamericanos, la justicia no investiga. Menos cuando alguien cercano al poder está involucrado. La investigación comenzó ese año, pero el primer juicio recién terminó en agosto del 2009. Casi 5 años después.

¿Quiénes fueron sentenciados por el incendio?

15 fueron a juicio, otros serán juzgados este año. El gerente del local fue sentenciado a 20 años. El mánager de la banda y un subcomisario a 18 años. También destituimos al Alcalde de la ciudad, en el 2006.

¿Habrá un nuevo proceso?

Sí, tenemos otro proceso para los demás inculpados. Estamos hablando de dos años más en las cortes y siete años en que no se ha hecho justicia.

¿Cuál cree que es la razón de la demora en los juicios?

El Estado tarda para que de alguna manera los casos queden en la impunidad. Hay vínculos políticos y proselitismos que no les conviene que sean descubiertos. Eso impide que se tomen medidas para que estos incidentes no vuelvan a ocurrir.

¿Cuáles fueron las actividades que realizaron para que luego de 5 años se dicte sanción a los culpables?

Mucha presión social. Cada día 30 hacemos marchas. Desde el momento en que ocurrió no hemos descansado, para que no se borre de la memoria colectiva. Pese a que hubo desacuerdos la gente se unió y eso motivó a que aunque pasaron años, los culpables reciban sentencia.

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