16 de April de 2011 00:00

El peligro persiste en San Francisco

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Un puente viejo construido en 1988 es el acceso principal al barrio San Francisco de Miravalle, asentado sobre una ladera, frente a Guápulo, en el norte de Quito.

La estructura se asienta sobre un talud que está socavado por el río Machángara. En los bordes del puente quedaron las señas de los deslizamientos de tierra causados por las últimas lluvias.

En San Francisco de Miravalle los desplazamientos del suelo son permanentes. Por esta causa, es una de las zonas consideradas de alto riesgo por el invierno, en el Distrito Metropolitano. En la lista también están La Vicentina Baja, Paluco, La Colmena, La Libertad Baja, San Juan, La Garzota y Buenaventura. Todos estos sectores están incluidos en la emergencia decretada por el Alcalde, en la mañana del pasado jueves.

En San Francisco de Miravalle, por las lluvias de los últimos días, ya están afectadas cuatro casas. Dos son de Carmelina Morales y de su hijo Eloy Rodríguez. Las edificaciones están a menos de un metro de distancia del talud.

Ella recordó que cuando construyeron las viviendas, hace 50 años, había un espacio de 30 metros. “La construcción del puente y las crecidas del río cavaron la ladera. Ahora, mi casa se puede caer. No tenemos a dónde ir”.

Para proteger a sus dos nietos de 9 y 11 años, colocó al filo del patio de la casa unos bloques y hierros oxidados, formando una especie de muro. La casa no presenta fisuras en sus paredes, pero tiembla cuando pasan los carros.

En el otro extremo del puente, una tercera vivienda está en riesgo de desplomarse hacia el río.

La losa del patio está en el aire, hay un hueco entre el talud y la vivienda. Según Rosa Castro, presidenta del barrio, el Municipio pidió a la familia desalojar inmediatamente el inmueble.

Sin embargo, los propietarios de las casas no lo van a hacer porque no tienen a dónde ir. “No confiamos en los ofrecimientos de las autoridades”, comentó Castro.

Alexandra Caiza, otra moradora, informó que hace un año hubo deslizamientos en la parte alta del barrio. Personal municipal inspeccionó la zona, pero no se ejecutaron obras. Los trabajos consistieron en tapar el talud con dos plásticos negros. Tres casas quedaron al borde de la ladera y así continúan hasta ahora.

Hasta ayer, Castro desconocía detalles de la declaratoria de emergencia y teme que las obras de mitigación y el bono para la reubicación de los damnificados que ofrece el Municipio no les lleguen. La razón: el barrio es ilegal.“No somos invasores, pues todos los habitantes tenemos las escrituras de las propiedades”.

Entre las obras prioritarias que el barrio requiere está la construcción del alcantarillado, en las casas hay pozos sépticos. También de cunetas para que las aguas lluvia desfoguen.

Las calles del sector son de tierra, los vecinos no tienen el servicio de agua potable. Fanny Caiza comentó que hay una llave comunitaria que abastece a todos los moradores. La directiva desconoce cuántas familias deben ser reubicadas por seguridad.

Con la declaratoria de emergencia en las zonas de riesgo por el invierno, el Municipio busca agilizar la ejecución de obras de mitigación. En Zámbiza, por ejemplo, se construye un muro de hormigón sobre el cauce de la quebradilla. En La Forestal, en la av. Simón Bolívar y en La Libertad también se levantan muros de contención para evitar deslaves.

Los deslaves y los hundimientos son las principales secuelas del invierno, hasta ahora, en la ciudad. Seis sectores de Quito se han visto afectados por los hundimientos y en el transcurso de esta semana, se registraron 60 deslaves, de diferente magnitud, en varios sectores de la capital.

El Municipio tiene un plan para reubicar a las familias que viven en la zona de riesgo. El propósito es ayudarlas a tramitar un bono de USD 10 000 para construir las viviendas en terrenos que no estén amenazados por deslizamientos, inundaciones y hundimientos, principalmente. El plan es parte de la emergencia.

La emergencia

En el barrio San Juan, en el centro, una casa está a punto de desplomarse por el deslizamiento de un talud. Las tres familias que ocupan el inmueble no han sido reubicadas y esperan la ejecución de obras por parte del Municipio.

Cinco familias fueron evacuadas en el sector de La Libertad, en el sur. En el barrio, los derrumbes son frecuentes. Hay sifones tapados y vías que presentan deformaciones.

El Municipio dispuso un fondo de ayuda de USD 2 500 000 para enfrentar la emergencia y otros USD 10 000 000 para la construcción de obras como muros y cunetas.

La emergencia estará vigente hasta junio. Se prevé que hasta ese mes concluya la época invernal. Las familias que viven en zonas de riesgo y son evacuadas recibirán USD 600 cada una para que arrienden un lugar para vivir durante tres meses, como máximo.

Según la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento, los hundimientos se producen por el deterioro de los colectores, que ya tienen entre 30 y 50 años. En los sitios de mayor peligro como La Florida se empezó la construcción de nuevos colectores.

Si en el sector donde vive se presenta algún problema por el deslizamiento de taludes, por inundaciones o por hundimientos, lo recomendable es que ponga en conocimiento de los bomberos (102) o al 911.

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