4 de June de 2012 00:03

El peligro persiste en los puentes de varios sectores de Quito

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Las láminas metálicas del puente peatonal de la av. Mariscal Sucre y La Gasca están flojas. Estas cubren los bordes de las gradas de acceso. El problema es que no tienen dónde anclarse porque el cemento que las recubría está carcomido. Hay huecos.

Para Carmen Baño, quien utiliza el puente dos veces al día, son un peligro. Explica que con el paso de los transeúntes, las láminas se mueven y se vuelven resbalosas. Baño se ha caído algunas veces, en especial cuando llueve.

Según la Unidad de Espacio Público del Municipio, en la urbe hay 97 puentes peatonales. Desde octubre del 2010 se aplica un plan de mantenimiento, para el refuerzo de sueldas en pasamanos, pisos y gradas. En septiembre se intervinieron en 36. La entidad no tiene una cifra actualizada.

En un comunicado se indicó que se atiende a los puentes de acuerdo con las solicitudes que se ingresan a través de una carta a las oficinas de la Empresa Pública Metropolitana (Epmmop).

En un recorrido realizado por este Diario se constató que los pasamanos han sido arreglados y repintados. Pero continúa el problema en los accesos. Las gradas están deterioradas.

Un ejemplo es el puente de la av. América, frente a la Universidad Central. En especial en el acceso del carril norte-sur.

El cemento está resquebrajado, hay pequeños huecos y las láminas también están flojas. En septiembre pasado, el puente ya estaba en este estado. Ahora se observa que sí se lo ha arreglado, pero solo los pasamanos.

Gloria García transita a diario por allí. Ella prefiere sujetarse de los pasamanos para evitar resbalar. “Es una irresponsabilidad que no arreglen las gradas. Esperan a que haya una desgracia”.

Más al occidente, en la intersección de la av. Mariscal Sucre y Humberto Albornoz, sector de La Comuna, las baldosas de las gradas están rotas y desgastadas.

Además, hay basura desperdigada y acumulada entre los pasamanos. Otro problema recurrente.En la misma Mariscal Sucre, a la altura de la calle Puruhá, en el sur, el puente tenía las barandas del pasamano rotas. Se las reparó.

Pero las gradas siguen en mal estado. Este puente es utilizado por los estudiantes de la escuela Roberto Cruz. Naomi Cobo y su hermana Katerine cruzan por allí dos veces al día. Ellas evitan correr para no caerse. Además, se quejan de la basura que se deposita entre los pasamanos y letreros.

En el puente de la av. Galo Plaza y José Amesaba, los usuarios se exponen a los cables que rozan los pasamanos. Doris Pacheco dice que tiene temor cuando sus hijos cruzan solos por allí, porque pueden tocar los cables.

También hay deterioro en los pilares. Están carcomidos y despintados. En algunos, los hierros sobresalen al cemento que los recubre. Para Verónica Zambrano, vecina del lugar, no solo deberían pintar los metales. “No es posible que tenga que subir 33 gradas empinadas y en mal estado. No piensan en las personas con discapacidad”. En este sitio hace falta iluminación.

Más al sur, en la intersección con la Manuel Zambrano, se repite el problema con los cables.

Según la Unidad de Espacio Público, el miércoles pasado se realizó una inspección por los puentes que se detallan en la nota. Las adecuaciones necesarias se realizarán en el transcurso de tres meses, debido a que la mayor parte del material debe ser adquirido mediante compras públicas.

También se indicó que la limpieza le compete a Emaseo.

La estructura   

En las estructuras  de los puentes peatonales no hay  rampas para las personas con discapacidad y mayores de edad, como lo estipula la norma  2 246.

El no utilizar  los pasos peatonales es una contravención leve y se sanciona con una multa del   5% del Salario Básico Unificado.
 
Espacio Público  contó el año pasado con un presupuesto de USD 198 000 para mantenimiento de puentes. No se especificó cuál es el rubro de este año.

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