22 de April de 2012 00:01

Para ellos, peinarse es un ritual

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Para Patricio Carrera se volvió un ritual diario. Todas las mañanas, antes de ir al colegio, dedica una hora para peinarse. Se para frente al espejo de su dormitorio, se mira con paciencia, gira su rostro hacia la derecha y pasa la mano entre su corto cabello.

Toma un cepillo grande. “Estos son buenos para desenredar el pelo sin halarlo”, dice sin quitar la mirada del espejo.

En la peinadora hay una variedad de accesorios: cepillos, peinillas, gel, espray, crema para peinar y cera. Todos los días se levanta a las 06:30. Con parsimonia acomoda su cabello, da forma a un cerquillo y no termina el ritual hasta que todas hebras estén asentadas hacia atrás.

A la salida de clases, a las 13:40 del pasado viernes, por la calle Antonio Ante, caminan grupos de jóvenes con el pantalón del uniforme. Lucen zapatos deportivos y camisetas con estampados llamativos. Sus peinados son impecables, a pesar de que ya han transcurrido seis horas desde que salieron de sus casas.

El ‘look’ de los jóvenes es variado. Horas más tarde, la Plaza República se convierte en una pasarela de varios estilos de peinados. Los más comunes: los del cabello levantado en la parte delantera y asentado atrás. Para Marco Quintana (14 años), ese estilo es el más fácil de acoplar a su tipo de cabello. Solo necesito mojarlo y darle forma con las manos. “No es indispensable el gel”, comenta.

Carrera no se conformaría solo con hacer eso. En su opinión, son indispensables la plancha y la cera, él es de aquellos que están convencidos de que la primera imagen es la que cuenta. “Uno no sabe con quién se va a encontrar en la calle. Yo no salgo ni a la tienda sin peinarme”.

Marcelo Duarte tiene el cabello corto en los costados y en la mitad muy levantado, lo llama cresta. Él se demora 20 minutos en el peinado, también es de los que no se atreve a salir sin antes verse en el tocador. Andrea Restrepo, asesora de imagen de una peluquería ubicada en el Centro Comercial El Recreo, comenta que el estilo que ahora usan los adolescentes tiene influencia japonesa. Recuerda que esta nueva tendencia se da en Quito aproximadamente desde el 2009 y que en el último año ha tenido mayor acogida.

Las chicas prefieren cortes degrafilados, que se caracterizan por ser voluminosos en la parte alta y en la baja el cabello fino. Restrepo comenta que llevar el cabello liso está de moda y que las chicas acompañan su peinado con un lazo grande de colores fuertes como el azul, el lila o el turquesa. Estefanía Tituaña es una de ellas, sus hebras son largas y las puntas de cada lado son rubias.

Pablo Duque vive en el sur de la ciudad. Es aficionado al gel, no le convence la cera. “Le da al cabello un aspecto mojado y firme”, comenta. El joven de 18 años asegura que 20 minutos son suficientes para darle forma su pelo.

“Al inicio fue una novedad para mi familia y para mis profesores. Recuerdo que una vez el ‘profe’ de mate, cuando tomaba lista, en lugar de decir el señor Duque, dijo el señor Gokú. “Todos en la clase se rieron y desde ahí tengo ese apodo”, cuenta entre risas.

Por la avenida Mariscal Sucre, en el sector de la Ajaví, caminan con prisa Raúl Vélez, Rony Rengel, Pablo Ruales, Camila Rodríguez y Jhonathan Larrea. Ellos pertenecen al grupo juvenil Real Stars. Uno de sus pasatiempos es bailar música electrónica.

Para Rengel, la imagen es lo más importante. Comenta que el nombre de su peinado es ‘extreme play’. Para peinarse utiliza secadora y un cepillo para levantar las hebras. El toque final lo realizó con cera, para darles una apariencia seca y no mojada como el gel.

En la noche del viernes, Carrera está de regreso a su casa. Su cabello sigue impecable, parecería que recién cumplió el ritual.

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