30 de December de 2010 00:00

El peatón camina con dificultad por las aceras de San Juan

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Redacción Quito

‘Bajar por estas veredas es peligroso”, comentó Ana Gualoto, mientras transitaba, a las 10:00 de ayer, por la calle Nicaragua, en el barrio San Juan (Centro).

Esta vía es empinada y está en mal estado. Las aceras están destrozadas, hay gradas en medio del camino y en algunos sitios la capa de cemento se levantó.

Ella recordó que el sábado una persona que bajaba por ahí se tropezó. “El hombre estaba tomado y tuvimos que ayudarle, tenía la cabeza rota”, contó mientras se aferraba al saco de su marido ante el temor de tropezar en las gradas.

A las 10:15, en la intersección con la calle Riofrío, cinco autos estaban estacionados en la vía.

Mirian Estrella es trabajadora pública y fue junto con sus amigos a comer mote. Ella usaba falda, blusa y tacos. Por eso prefirió no bajarse del auto y esperó a que uno de sus amigos le llevara la comida. “Al ver las aceras destruidas me da miedo caerme”.

Marisol Cárdenas tiene un local donde vende jugos y consideró que en su barrio no ha existido una efectiva intervención para arreglar las vías y aceras.

“Las personas del Municipio vinieron hace un mes a arreglar las calles, pero otra vez están dañadas”, denunció.

Para ella, el mejoramiento de las veredas atraería más clientes.

En la calle Carchi, algunas casas tienen la rampa para el acceso al parqueadero en la acera y eso genera dificultades para los peatones. En la intersección con la Tapi hay tres casas donde sus dueños también han ocupado la acera para construir los accesos.

Jorge Sánchez es dueño de una de las casas y aseguró que la construcción de la rampa en media vereda era la única alternativa para meter el vehículo al parqueadero. “No es un problema solo de esta calle. Esto hay en todo el barrio”, expresó molesto.

Dos cuadras más arriba, en la intersección con la Río Cenepa, Luisa Cabezas bajaba a paso lento. Tiene 67 años y se dirigía al Centro. En un tamo de 30 metros no había vereda porque un muro de una casa fue construido sobre ella.

“Prefiero bajar por la calle, que es más segura”, dijo Cabezas.

Para Lucy Albán, quien ya vive en el barrio 45 años, este problema es de siempre. Aseguró que al ser un sector de calles empinadas debería existir una mejor planificación para evitar que las aceras se conviertan en trampas.

En la calle Carchi, entre Tapi y Augusto Martínez, las veredas no solo se encuentran en mal estado. Ahí, los dueños de una mecánica ocupan el espacio público para reparar los autos.

La vecina Telma Días reconoció que en varias ocasiones han conversado con los mecánicos para que no usen ese espacio. “La calle queda destrozada y llena de aceite”, dijo.

El dueño de la mecánica, quien se negó a dar el nombre, sostuvo que no estorba a nadie con su negocio. “La gente es problemática. Tengo que trabajar para sobrevivir. Es mi casa”.

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