24 de December de 2012 00:02

Un payaso, canes y Papá Noel divirtieron a 1 200 niños del sur

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El rostro de Josselyn (7 años) demostraba que se divertía. Cada vez que el payasito Peluchín bromeaba con uno de los cuatro participantes que tenía en el escenario, la pequeña soltaba una carcajada. Pero ella no era la única. Matías (8), su primo, quien estaba a dos puestos de ella, también lo hacía.

Ellos llegaron a las 08:15 del sábado, junto con sus madres, al Colegio Amazonas para ser parte del agasajo navideño que organizaron los policías de la Dirección de Tránsito y de Educación para 1 200 menores.

Ellos pertenecían a las fundaciones que fueron homenajeadas, entre ellas Tierra de Hombres, San Luis y Centro Social Semillitas; los barrios Lucha de Los Pobres y La Ecuatoriana; y las instituciones Jorge Ruilova y los hijos de los empleados de Servicio de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT).

“Debíamos coger un buen lugar, y por eso estuvimos aquí a las 08:15”, relataba Matías. Y llegaron a buen tiempo. Se sentaron en la parte central de los graderíos de la cancha principal. Lo mejor es que desde allí pudieron ver el número del payasito bajo la sombra de los árboles, pues a las 09:00, el sol ardía en el sur de la ciudad.

Cerca de una hora los primos continuaron riendo con las ocurrencias de Peluchín, quien vestía un ancho traje con colores blanco, naranja y verde. En ese tiempo bromeó con todo y de todos. “No se porten mal, verán que aquí está la Policía”, repetía.

Tanto hacía reír que inclusive Juan Ruales, jefe de Tránsito del Distrito, también lo hizo.

A las 10:00, el show de Peluchín llegaba a su fin, pero el inesperado arribo de Papá Noel en el helicóptero de Aeropolicial alargó un poco más el show.

Papá Noel empezó a regalar algunos caramelos y juguetes.

Muchos de los pequeños y sus padres se desesperaban por recibirlos, pero Paquito, la imagen de Educación Vial de la Policía Nacional, les recomendaba tranquilizarse. Había para todos.

Luego salieron a la cancha cuatro jinetes de la Unidad de Equitación sobre sus caballos. Los uniformados demostraron cinco ejercicios que se pueden realizar sobre el lomo de estos animales.

Andrés, un pequeño espectador, tenía una amplia sonrisa.

Katherine, en cambio, se sintió fascinada al ver a los cinco canes de la Unidad de Adiestramiento Canino en acción. El perro que más llamó su atención fue Max, un setter irlandés rojizo con pintas blancas. Ella nunca había visto esa raza de perros en Quito.

A las 12:00, los invitados al agasajo recibieron las fundas de caramelos y juguetes de la Policía.

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