16 de March de 2011 00:00

La organización de los vecinos es el primer paso para legalizar el barrio

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La calle San Francisco de Rumiurco es el eje que conecta a los barrios La Roldós, La Pisulí, Cangahua Alto, Cangahua Bajo y Consejo Provincial. Salvo Cangahua Bajo, el resto ya fue legalizado por el Municipio.

Ángel Yumipanta es el presidente del barrio, que fue levantado en antiguas haciendas. El pavimiento en la calle San Francisco de Rumiurco está en buenas condiciones, pero las calles de Cangahua Bajo aún son empedradas. En otras solo hay tierra totalmente desnivelada.

Yumipanta cuenta que hace dos meses, y gracias a la insistencia de los vecinos, lograron que se iniciaran trabajos de alcantarillado en algunas calles. Hay un olor desagradable, con el cual los vecinos se han acostumbrado a convivir.

Gladys Rojas, otra dirigente del barrio, dice que en la zona funcionaban las haciendas El Condado, El Rancho, Pisulí, Velasco, Zaldumbi, Tenerias y Guaichul. Se cultivaba maíz, morocho, chulpi, papas y otros productos.

Esa información histórica es parte de la lucha de los vecinos por alcanzar la legalización. La concejala Elizabeth Cabezas, de la Comisión de Ordenamiento Territorial del Municipio, impulsa esos procesos. Entre abril del 2009 y febrero del 2011 se regularizaron cerca de 100 barrios que cumplieron con los requisitos.

Cabezas explica que es necesario que cada barrio tenga una organización social legalizada y legitimada. Esta puede ser una cooperativa, un comité pro mejoras o una asociación, aprobadas en entidades como la Dirección de Cooperativas.

Debido a la naturaleza de muchos barrios, es difícil que las personas tengan escrituras individuales. Por eso, se debe tener, al menos, una escritura madre de la propiedad. Esta debe estar a nombre de la cooperativa o asociación.

Con ese documento, el Municipio se encarga de individualizar las escrituras.

Además de un plano donde se refleje la distribución de lotes y del plan arquitectónico.

“Hay barrios que tienen 25 años y no han podido regularizarse, pero hay otros que tienen menos años y sí lo han logrado”.

Según el Municipio, de los 486 barrios que salieron del censo realizado en el 2009, 56 no podrán regularizarse y tendrán que ser relocalizados.

Este no es el caso de Cangahua Bajo, pero el barrio aún no ha podido regularizarse. Tiene246 lotes, distribuidos en 14 hectáreas.

Los dirigentes afirman que los vecinos ya no quieren aportar con dinero para pagar los trámites.

“El último plano nos costó USD 60 por lote, pero al parecer nos quieren rechazar”, dice Rojas. A pesar de las dificultades seguirán con la lucha. Requieren mejorar sus vías y sus servicios, tal como ocurrió en La Pisulí y en La Roldós, barrios más jóvenes y con circunstancias históricas distintas.

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