18 de March de 2012 00:00

Oficinistas dan vida a los locales de la Plaza Foch, en las tardes

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En los bares y restaurantes del centro norte de la ciudad hay poco movimiento hasta las 17:00. En los ingresos aguardan los anfitriones con las cartas en las manos.

Paulina Guevara, empleada de un bar-restaurante del sector de La Mariscal, camina varios pasos en el exterior. La espera se termina. Un grupo de cinco personas llega al local. “Ya salieron de las oficinas”, advierte Guevara.

Juan Pablo Mendoza es ingeniero comercial y trabaja en una entidad financiera, en la av. Amazonas. Junto con sus compañeros de trabajo, Carolina Meléndez, Andrea Endara, Darío Ponce y Juan Alcázar ingresa al lugar.

Para ellos, la jornada diaria de trabajo, de ocho horas, concluyó. En su mesa se sirven tablas con diferentes tipos de picadas y jarras de cerveza. Los chistes van acompañados de historias sobre compañeros de la oficina y del jefe. Alcázar comenta que después del trabajo es necesario compartir otros ambientes con los amigos. “Aunque nos veamos todo el día, el hecho de estar en otro lugar ya nos relaja y entretiene”.

Guevara reconoce que entre semana, los clientes más frecuentes son los oficinistas. “Es costumbre que pidan cocteles y comida. No vienen a emborracharse, solo a compartir con los compañeros un momento relajado”.

Las opciones más escogidas por estos jóvenes que trabajan en oficinas son los lugares donde se sirven comida y bebidas. Allí también hay otras opciones de entretenimiento, como música en vivo, juego de billar y karaoke. Hay un ambiente de algarabía.

María Paula Jara y Daniela Benavides son asistentes en una agencia de publicidad. La mejor distracción antes de ir a sus casas a encontrarse con sus esposos es cantar en el karaoke y tomar margaritas. “Las canciones del recuerdo nos encantan. Nos ponen melancólicas”, afirman entre risas de complicidad.

El cielo se oscurece, las luces de diferentes colores que encienden la plaza invita a más personas a descargar el cansancio y el estrés.

Los grupos de cuatro y cinco personas van llenando el lugar. Los camareros apuran sus pasos para atender a cada uno.

La tranquilidad de haber concluido un día más de trabajo se refleja en los rostros de Diego Barahona y Nicole Pazmiño.

Bebidas y sánduches fueron escogidos para disfrutar un par de horas antes de ir a descansar. “Solo quiero olvidarme del día de trabajo de hoy. Fue terrible. Estas escapadas son necesarias, muy necesarias” asegura Pazmiño.

En el Western de la av. República y Amazonas, la pizza y la mesa de billar son los atractivos para Juan Molina, Pedro Cisneros y Diana Beltrán. Ellos trabajan en un consultora cerca de ese sector. Los miércoles y jueves acuden al lugar. Juegan billar y toman cerveza, que ellos mismos se sirven de una torre alta que tiene un dispensador en la base.

Beltrán opina que cada vez hay más lugares de entretenimiento que no necesariamente son para bailar o tomar. “Ya tenemos locales donde pasar un par de horas para relajarnos después del trabajo”. Además, asegura que son establecimientos que ofrecen actividades que se pueden disfrutar cualquier día de la semana.

El tiempo de relajación y entretenimiento entre compañeros de trabajo se extiende hasta las 22:00. Los hombres recogen las chaquetas de los espaldares de las sillas y las mujeres cargan sus carteras y abrigos.

Por esta ocasión la noche se termina. Sus actividades continúan en sus casas. A paso lento caminan hacia sus vehículos. Quienes no tienen automóviles, se deciden por tomar los taxis parqueados en los exteriores de los bares.

Otra jornada laboral los espera al siguiente día, al igual que los chistes, las risas y el estrés.

Sitios con variedad

La Mariscal.   En el sector se encuentran restaurantes de comida internacional, además de bares con música en vivo y entretenimiento.
Comida.   Los locales ofrecen una variedad de alimentos. Además, varios tipos de café, postres y golosinas.   

Tránsito. La circulación vehicular en el sector de La Mariscal se traba pasadas las 18:30, desde los miércoles. Hay quienes se parquean a los costados de la
vía.  

La música.   Al caminar por las aceras del sector, se escucha música de todo tipo que sale de los parlantes de los locales. También hay quienes tratan de enganchar clientes con las cartas del menú en las manos.

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