31 de August de 2010 00:00

Los informales son otro problema en la Simón Bolívar

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Redacción Quito

Cerrajerías, locales de comida, puestos informales de frutas y de materiales de construcción son algunos de los negocios que se encuentran a lo largo de la avenida Simón Bolívar (Nueva Oriental).

Junto a terrenos baldíos con matorrales, hay pequeñas construcciones de madera y cemento. Con rótulos y muñecos inflables se busca captar la atención de 150 000 conductores, que, según la Policía de Tránsito, circulan a diario por esta vía.

El negocio de fritadas Juan Pablito está ubicado a 1 kilómetro del desvío a Cumbayá. Ofrece secos de pollo, trucha, fritada, mote con chicharrón, cuero al carbón, entre otros platos.

Según Liliana Navarrete, una de las empleadas, hay más clientes de lunes a viernes, que en los fines de semana. El negocio, que tiene seis años, cuenta con un espacio frontal que funciona como parqueadero.

“Atendemos de 07:00 a 17:30. Circulan muchos carros por esta vía, ojalá algún día construyan un puente peatonal. Me he demorado hasta una hora en cruzar los seis carriles”.

Los negocios en la Simón Bolívar se han incrementado en los últimos años y la mayoría, como las Fritadas Juan Pablito, se ubica en el tramo norte. Lo reconoce el coronel Carlos Maldonado, director de la Policía Metropolitana. Dice que algunos negocios tienen autorización de funcionamiento (especialmente los que tienen parqueaderos), otorgada por las administraciones zonales. Otros, como los puestos de fruta, no los tienen.

“Hay un proceso de regularización del comercio informal, desde el Municipio. A quienes no tienen permisos les hemos desalojado varias veces, pero al poco tiempo se vuelven a ubicar, como si fuese un juego”.

La Policía Metropolitana, según Maldonado, busca cumplir con la ordenanza 029, referente al uso del espacio público. Esta señala la prohibición de ventas informales en las vías.

Uno de estos puestos se encuentra a unos 800 m de la entrada a la parroquia de Nayón, en sentido norte-sur. Allí, sus dueños prefieren no expresar su opinión al respecto y solo manifiestan su deseo de trabajar. En este sitio, no hay estacionamientos y los compradores parquean sus vehículos junto a la cuneta.

En estos casos, según Maldonado, los metropolitanos piden el desalojo a los vendedores hasta en tres ocasiones. De no hacerlo proceden a decomisar sus productos. Además, un comisario municipal puede imponer una multa que puede ir de USD 20 hasta USD 140, dependiendo del sitio de la infracción.

Los vendedores de la Nueva Oriental sí han sido notificados.

Guillermo Hidalgo, en una fábrica de mesones de mármol y granito, asegura que los negocios cada vez tienen más clientes. En este local hay un espacio para estacionarse. “He visto cómo un carro mal parqueado ha estado a punto de ocasionar un accidente de tránsito”.

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