6 de December de 2011 00:01

Fervor estudiantil por las fiestas

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Unos 5 000 estudiantes de 40 colegios de Quito participaron la mañana de ayer, en el XII Festival de Bandas Estudiantiles y Bastoneras. La novedad de este año: la presencia de un colegio de Venezuela y de otro de Colombia.

Desde los sectores de preferencia y general del estadio del Aucas, en el sur, las barras de los colegios invitados gritaban con entusiasmo para motivar a sus compañeros que se preparaban en los camerinos. Tambores, globos y banderas gigantes llenaron de color el escenario deportivo.

El telón musical estaba compuesto por una mezcla de ritmos modernos. Reggaetón, pop, electrónica y otros géneros sonaban a través de los parlantes. Las bastoneras, con impecables y coloridos uniformes, combinaban el movimiento de sus cuerpos con el ritmo de la música.

Desde el filo de la cancha, los instructores seguían de cerca cada movimiento. Verónica Chacón, instructora de bastoneras de la Unidad Educativa Santa Dorotea, aseguró que el entrenamiento demanda un gran esfuerzo físico y académico.

“Son cerca de 10 horas de entrenamiento semanales, fuera del horario de clases”. Para Michelle Cabrera, estudiante de primero de bachillerato, la pasión por la música y el orgullo de representar a su colegio recompensan el esfuerzo. Con mucha coordinación y gracia, las 36 jóvenes se lucieron en la presentación. “El trabajo es de todas. Nosotras escogemos las canciones y aportamos con nuevos movimientos, todo para presentar un buen show”.

En los camerinos, Pili López, instructora del Colegio Simón Bolívar, alentaba a las 300 estudiantes del grupo de pomponeras, quienes con mucha algarabía salieron a la cancha.

Entre los integrantes de las bandas estudiantiles sobresalía la elegancia. Con acrobacias, saltos y coreografías, los cachiporreros se mostraban sobre el gramado, mientras los tambores, bombos, clarinetes, liras y otros instrumentos imponían el ritmo.

Diego Oña lleva siete años en la banda estudiantil del Colegio San Andrés. En el último año de bachillerato está al mando del bombo. Su aspiración es regresar al colegio para ayudar a sus maestros en la instrucción de los nuevos integrantes de la banda. Carpuela y otros ritmos tradicionales sonaron en los instrumentos del Colegio Municipal Sucre.

Patricio Freire, vicerrector del Colegio Militar No. 10 Abdón Calderón, explicó a los estudiantes que quieren ingresar al pelotón comando, que deben tener un alto rendimiento académico y disciplinario. Dijo que los miembros de la banda estudiantil reciben instrucción musical y también entrenamiento físico. “La institución ha acogido de buena manera las disposiciones de las autoridades para integrar otros ritmos musicales al repertorio”.

María Chávez llegó para apoyar y alentar a sus compañeras del Colegio Consejo Provincial. Su meta es ingresar este año a la banda estudiantil para tocar la lira. “Me gusta el compañerismo que hay en el grupo. Además, es una oportunidad para demostrar que las mujeres se pueden destacar en las bandas”.

Mayra Landa egresó hace un año y medio de esa institución y desde entonces ha ofrecido su ayuda para el entrenamiento de las jóvenes. Las ‘chivas’ del Colegio 24 de mayo se lucieron con una impecable coreografía que se robó los aplausos del público.

Los colegios Ofren, de Colombia, y Los Andes, de Venezuela, fueron los invitados especiales. 70 jóvenes protagonizaron un show musical con ritmos tradicionales de Venezuela y Ecuador. En medio de la coreografía, una bandera del Ecuador, de 21 metros de largo, se desplegó en medio de la cancha a manera de saludo por las fiestas de la ciudad.

Desde la tribuna del estadio familiares, amigos y turistas premiaron con aplausos a los estudiantes. Además, Hugo Ruales, organizador del programa, explicó que cada colegio recibiría una estatuilla del Mariscal Antonio José de Sucre y un ramo de rosas, en reconocimiento por su participación.

En otro sector de la ciudad, en el Centro Histórico, las rosas fueron el principal atractivo. 26 500 rosas y 1 300 tallos de flores de verano fueron parte de la exposición floral que ocupó el atrio de la Catedral Primada de Quito. Entre las flores de verano se encuentran astronomías, minigerberas, campanulas y otras variedades con las cuales se formaron 44 árboles, de 2,20 metros de alto y 1,70 de diámetro cada uno. Las flores son de las fincas locales.

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