2 de March de 2010 00:00

Un estudio técnico definirá la suerte de los redondeles de la urbe

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Redacción Quito

El irrespeto de las normas de tránsito, la imprudencia de los peatones, la escasa señalización y la saturación de las vías reducen la utilidad de los redondeles construidos en la ciudad.

César Quishpe, despachador de una gasolinera en la avenida Teniente Hugo Ortiz, ha sido testigo de varios accidentes de tránsito que se suceden en el redondel de la Atahualpa, en el sur. “Los pasajeros y choferes de los buses no respetan las paradas y se detienen en medio del redondel”. Solo en dos de los nueve cruces existe señalización.

Otro comerciante del lugar, José R., dijo que, además de la inseguridad en las vías, en el interior del redondel también se camuflan delincuentes que asaltan a las personas que cruzan por el anillo vial para cortar camino.

La congestión se agrava durante las horas pico y cuando hay algún acto en la Tribuna del Sur. En esos días, la congestión llega hasta el siguiente redondel en la av. Cardenal de la Torre, según contó el suboficial Luis Martínez, de la UPC de El Calzado.

El policía explicó que el cruce de este redondel es difícil, especialmente para los estudiantes de un colegio cercano. “La directiva del barrio está tramitando la colocación de señales”.

Pero la presencia de señales de tránsito tampoco es una garantía para la seguridad de los peatones. “Los choferes no respetan el cruce de los peatones y por eso toca cruzar a la brava”, explicó Segundo Caiza, luego de cruzar una de las cuatro intersecciones del redondel de la Villa Flora, en el sur. No obstante, Caiza aseguró que el paso deprimido para el paso del Trolebús mejoró la circulación tanto de los carros como de los peatones.

Donde no ha mejorado el cruce de los peatones es en el redondel frente al Coliseo Rumiñahui en el norte. En ese sector, la Policía habilita un contraflujo en las horas pico de la mañana. Eso permite que los carros no circunvalen el redondel y pasen directamente desde la Velasco Ibarra hacia la Ladrón de Guevara.

Eso mantiene un flujo constante de autos hacia esa calle, lo que, según estudiantes de la Universidad Politécnica, el cruce de estas intersecciones es difícil.

En el redondel de La Floresta, el bajo flujo vehicular permite circular con normalidad a las personas y a los autos. María Farinango, quien atiende los baños públicos instalados en el redondel, dijo que la rotonda es un lugar de encuentro para los vecinos del barrio.

Pero Lusmila Poveda, vecina del sector, dijo que los automovilistas que se estacionan frente a los negocios en el perímetro del redondel sí causan congestión, especialmente en las horas pico.

En la glorieta de la Plaza Artigas, a Iván Guerrero le cuesta trabajo y tiempo cruzar las intersecciones. Él aseguró que el problema es la falta de respeto de los conductores hacia los peatones. “El ecuatoriano debe desarrollar un sexto sentido para adivinar hacia qué lado van a girar los conductores”. Por eso, él cree que eliminar los redondeles que causan más conflictos para instalar semáforos sería una buena alternativa. Pero en el redondel de las avs. NN.UU. y 10 de Agosto, los 15 semáforos vehiculares no alcanzan a regular el intenso tráfico de ese sector.

Según la Emmop las alternativas serían la sustitución del redondel por una intersección con semáforos o pasos a desnivel. Para eso, la institución realiza estudios técnicos en cada anillo vial. Luego se definirán la intervención en cada uno de ellos.

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