12 de December de 2011 00:04

El estallido deja secuelas en los niños

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Al llegar a la puerta de la Escuela Simón Rodríguez, Alan González se resistió a entrar. Su madre, Lorena Cárdenas, le tomó de la mano y él no despegaba los pies del piso y movía la cabeza. No quería hablar. El niño de seis años estudia en la escuela ubicada en la calle Los Luceros, junto a las instalaciones del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), donde el pasado jueves se registraron tres fuertes explosiones.

Alan y su madre volvieron el viernes en la mañana, porque el niño olvidó su mochila en el aula, por la desesperación de salir. “Va a explotar de nuevo”, decía el pequeño, sin despegar su mirada de los policías que custodiaban el establecimiento. Cárdenas y dos uniformados le explicaron que no volvería a ocurrir, pero el niño no cambió de decisión.

El infante prefirió esperar a su madre en la puerta de ingreso junto a su hermana, Karen, de nueve años. Ambos se sentaron en la vereda de la calle Los Luceros. Ella recordó que a la hora de la explosión recibía clases de dibujo. “Fueron tres explosiones: dos chiquitas y una grandota”, dijo la niña de quinto año de básica.

Los vidrios de su aula se rompieron y algunos focos también. Ella ocupa un pupitre del lado de la pared, por esa razón ninguno de los vidrios le alcanzaron.

En total, 30 niños y 10 adultos de la escuela Rodríguez resultaron heridos. Ellos fueron atendidos en la Escuela Superior Militar, uno de ellos fue Alan.

Otro de los pequeños afectados por la explosión fue Martín Fierro, de segundo año de básica. “Estaba jugando con los legos y escuché el ruido más fuerte de todo el mundo”, recordó.

A esa hora, él y sus 30 compañeros de clase realizaban actividades lúdicas. Por el radiante sol de la mañana del pasado jueves en el norte de la ciudad , su madre María Gabriela Bedón le puso una gorra azul. Eso evitó que los vidrios que se rompieron en su aula le lastimaran la cabeza y el rostro. “Me tapé la cara con los brazos”, rememoró asustado Martín.

A pesar de que el pequeño no resultó con heridas físicas, su madre comentó que en la noche del jueves, Martín no pudo dormir por las pesadillas que le causó el trajín de las explosiones.

“Siempre duerme solo, pero ayer se despertó llorando en la madrugada. y no pudo conciliar el sueño hasta las 04:00”, contó la madre, mientras hacía fila en una de las carpas de la Policía Nacional. Allí, los afectados presentaban las denuncias por los daños causados en sus viviendas.

El lugar fue el sitio de encuentro de los vecinos. Algunos llevaron a sus hijos, principalmente, de la Escuela Simón Rodríguez. Ahí se suspendieron las clases hasta que la infraestructura afectada pueda ser remplazada.

El centro infantil casa hogar del buen vivir María Campi de Yoder también soportó los efectos de la explosión. Allí permanecían nueve niños menores de cinco años.

Los infantes resultaron heridos y fueron atendidos en centros de salud cercanos. Yajaira Cuichán, de 4 años fue llevada al Hospital Pablo Arturo Suárez y a las 14:00 del jueves fue dada de alta.

En las instalaciones de la casa hogar se realizó una inspección para evaluar los daños en la infraestructura. Camilo Tobar, director provincial del MIES-Infa, informó que el 70% de los vidrios fueron afectados y que los 16 niños que habitaban en el centro infantil fueron trasladados a la casa hogar Aprendiendo a Vivir.

La Unidad Educativa Municipal Eugenio Espejo está a unos 500 metros del cuartel del GIR.

Los 1 500 estudiantes también se llevaron un susto por las explosiones. Andrés García, de séptimo año, estaba en el baño cuando escuchó un fuerte sonido. “Creí que era un temblor, corrí en busca de mi hermano, que está en segundo año, los vidrios se rompieron”.

Para la psicóloga Elizabeth Montenegro es necesario desarrollar un apoyo psicológico emergente para que superen el temor de volver a la escuela. “Hay que crear planes de seguridad, planificar estrategias de las que sean partes. Deben conocer cómo actuar frente a una emergencia, eso les brinda seguridad”.

La disposición

La evacuación  de los niños fue parte del Plan de Contingencia que aplicó el Comité de Operaciones de Emergencia (COE).

Las clases  seguirán  suspendidas en la escuela Simón Rodríguez.

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