Cuatro reglas básicas para tanquear

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Redacciones Quito y Seguridad

La explosión ocurrida en la estación de gasolina ubicada en el redondel de la Atahualpa, en el sur de Quito, pone en escena las medidas de seguridad que compete a los conductores cuando compran combustible.

En un recorrido por varias estaciones de la ciudad se pudo observar que no todos cumplen con, por lo menos, cuatro indicaciones de seguridad básicas, para evitar accidentes.

Los errores
En una estación de combustible, en el sur de la urbe, la advertencia de mantenerse dentro del automóvil mientras se abastece de gasolina fue ignorada por casi un tercio de los usuarios. En Quitumbe, a la altura de la terminal terrestre, de los 42 clientes que llegaron a la marquesina norte, entre las 11:30 y las 12:00, 15 de ellos se bajaron del vehículo.

Las motivaciones para hacerlo fueron distintas. Abrir la tapa del tanque, revisar la cantidad de producto que se despachó, pagar o abastecerse del combustible por sus propios medios. En estos casos, los despachadores que trabajaban en la estación se limitaron a cobrar y entregar la factura.

Fabián Sánchez, usuario, comentó que cuando llega a la gasolinera como medida de seguridad acostumbra a apagar el motor y no usar el celular. Él no se mantiene dentro del auto, porque necesita verificar que le pongan la cantidad exacta. Por eso, no duda en bajar y acercarse al dispensador. "Hay que pagar lo justo".

Para Eduardo Balseca, administrador de la gasolinera, este comportamiento es habitual entre algunos clientes. A pesar de que las islas cuentan con señalética para advertir sobre las precauciones hay personas que las pasan por alto. Esto podría representar un riesgo.

La bomba de gasolina de la Mariscal Sucre, sector El Condado, es bastante concurrida. De los 10 conductores que entraron a la estación a las 14:00 de ayer, 9 de enero, solo tres se bajaron del auto. El resto permaneció en el vehículo mientras el trabajador despachaba el combustible.

En cuatro ocasiones, el operario dejó la manguera dispensadora en la boca del tanque de combustible y se fue a atender otro vehículo. Ninguno de los acompañantes que viajaban dentro de los autos se retiró el cinturón de seguridad durante la visita a la estación. En algunos casos ni siquiera el conductor lo hizo. Hay nueve dispensadores de combustible en total. Una furgoneta Hyundai H1 no apagó el motor mientras fue abastecida.

Uno de los trabajadores explicó que cuando el vehículo requiere diésel no hay problema tanquearlo si el auto está encendido, pero si es a gasolina entonces se lo debe apagar.

Mientras, el despacho de combustible en la gasolinera ubicada en el puente dos de la autopista Gral. Rumiñahui se desarrolló con normalidad la mañana de ayer. Hernán Segura, conductor, comentó que siempre lo hace allí por precio y cercanía, pues el vive en el puente cinco. Y que cuando carga gasolina procura cumplir con las normas de seguridad.

El estado de los heridos
Carlos Chacón, el herido más grave en la explosión de la gasolinera, permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Eugenio Espejo. Allí recibe atención multidisciplinaria, pues tiene quemaduras en el 78% de su cuerpo.

Mientras que Jorge C. fue trasladado hasta la clínica La Merced, por un convenio con la Seguridad Social. Él tiene más del 50% de su cuerpo afectado por las quemaduras.

En total, la explosión produjo 11 heridos, de los cuales seis son trabajadores de la gasolinera. Dos personas ya habrían sido dadas de alta.

En contexto. Si bien los dueños de gasolineras deben cumplir medidas de seguridad, los conductores también deben hacerlo. El acatar estas acciones reducirá los riesgos de que ocurran accidentes. Son normas básicas como no usar el celular o no bajarse del vehículo. Son normas internacionales.

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