14 de March de 2012 00:05

Los cementerios se adaptan a la época

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En medio del congestionado tránsito del centro de la ciudad. Desde la avenida Mariscal Sucre, en el sector de San Diego, se ve un puente de conexión entre las etapas antigua y moderna del cementerio más tradicional de la capital.

Al ingresar por el amplio portón de metal ubicado en la calle Farfán, los mausoleos de estilo clásico, neoclásico, neogótico, barroco, neobarroco, entre otros, priman en el diseño del sitio.

Los pasillos de cemento son amplios y están flanqueados por cúpulas, torres y diversas esculturas de ángeles. Por su similitud arquitectónica resulta fácil perderse en los 156 700 metros cuadrados de extensión del cementerio.

En la etapa nueva (Pabellón VI), a pesar de que hace siete años la administración prohibió que los visitantes colocaran flores naturales en las bóvedas de cemento, los familiares se han buscando alternativas para mantener adornadas las tumbas.

En algunas lápidas se muestra el retrato de la persona fallecida, alrededor hay un marco de flores artificiales, algunas tarjetas y estampas religiosas.

Es que así era San Diego, las tumbas siempre estaban cubiertas de arreglos florales: coronas, cruces y ramos. El nombre del difunto ni se veía. “Hasta palosanto se llevaba”, recuerda María Quinga, de 73 años, quien visita a su hija, que murió hace 20 años. Ella también se detiene en la tumba del ex presidente Velasco Ibarra.

Ahí, una Bandera del Ecuador flamea cerca de la lápida.

En San Diego hay mausoleos de familias y sindicatos, como el de la Asociación de Choferes Profesionales de Pichincha. En los extremos superiores del mausoleo se ven dos llantas de yeso con alas.

San Diego abrió sus puertas el 21 de abril de 1872. La ceremonia religiosa fue impartida por el sacerdote Mariano Auz. Después de las solemnidades, se sepultó a María Benalcázar y Sambonino, la primera persona en ser enterrada en el campo santo.

En Quito se registran 22 cementerios, de ellos 11 se encuentran en la zona urbana. En el cementerio de El Batán, ubicado en la avenida Eloy Alfaro, en el norte de la urbe, la imagen arquitectónica cambia. La puerta de ingreso al camposanto es de vidrio.

En el extremo izquierdo hay una moderna sala de velación, el piso es de baldosa blanca y el camino que lleva al interior del cementerio está cubierto por una alfombra ploma. Ahí, no se ven lápidas con rostros de personas ni descripciones. Tampoco hay cúpulas ni torres.

En 1992,en las avenidas Galo Plaza y De los Eucaliptos se instaló el cementerio Parque de Los Recuerdos. Ahí, todas las tumbas son horizontales y cada una tiene un florero de piedra para que los familiares coloquen sus ofrendas naturales y otros adornos.

En San Diego, El Batán y Parque de los Recuerdos no hay cuerpos cremados. La tendencia cambió en 1994, con la inauguración del camposanto Monte Olivo. Ahí el paisaje de cementerio cambia.

Desde la entrada se ven amplios espacios verdes. El ambiente no es fúnebre. Cada urna de cremación es colocada en la tierra y en ese lugar se siembra un árbol. Las lápidas son de un solo modelo y de un mismo tamaño.

Para Ángela Quinteros, el diseño del cementerio le da un ambiente más acogedor. “En las mañanas vengo con mis hijos a visitar a mi padre. Sobre su urna sembramos un árbol, Es una forma de sentir que sigue vivo”, dijo.

Otro de los sitios que albergará cuerpos cremados es el edifico Memorial Necrópolis. La construcción de ladrillo visto será inaugurada mañana, como el primer cementerio vertical de la ciudad. Hay nueve pisos y una terraza con un helipuerto.

En cada piso hay entre 1 260 y 2 800 columbarios (nichos) de madera. Las modernas salas de velación poseen un sistema cerrado de televisión. Hay guardianía, cafetería, una capilla y se ofrecen servicios de asistencia emocional. En el subsuelo está la sala de preparación de cuerpos, antes de ser incinerados.

Por un ascensor paralelo se traslada a los difuntos a las salas de velación y se los lleva hasta el horno donde serán cremados. Este procedimiento se realiza en un tiempo de 45 minutos.

Costos y servicios

Memorial Necrópolis. Los columbarios individuales van desde los USD 2 300 hasta los USD 2 800 y los dobles oscilan entre los USD 1 450 y USD 1 800. El costo de la cremación es de USD 690.

San Diego. Los precios varían entre las dos etapas del cementerio.   En los pabellones antiguos es de USD 360  y en la nueva etapa, es de USD 480.  

Un servicio exequial en categoría premium puede llegar a costar hasta USD 4 000, incluido un ataúd y misa religiosa.

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