26 de February de 2012 00:01

Una casa para los viajeros que recorren el mundo a puro pedal

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Su español no es bueno. Es difícil entenderla, solo habla alemán. Slike Mockel tiene 48 años y hace 10 meses se aventuró a viajar en su bicicleta para conocer América. Pedaleó desde Alemania hasta España. Allí tomó un avión hasta Canadá y desde ahí la bicicleta ha sido su único medio de transporte. Calcula que ha recorrido en bicicleta alrededor de 25 000 kilómetros hasta llegar a Quito.

En el transcurso de su viaje se encontró con algunos ciclistas que emprendían su jornada de regreso a Estados Unidos y Europa. Gracias a ellos se enteró que en la capital ecuatoriana, en las calles Cordero 12- 21 y Pinto, en el norte, hay una casa donde se da mantenimiento a las bicis de los viajeros y se ofrece hospedaje sin ningún costo.

Con frases entrecortadas y usando verbos en presente comenta que desde México el paisaje es hermoso. Al llegar a Pasto, Colombia, su ‘caballo de hierro’, como aprendió a llamar a su bicicleta, tuvo algunas fallas mecánicas. Con una llanta parchada llegó a Construbicis, la casa de la cual le hablaron.

En la entrada, un cerramiento de varillas grises cubre el frente y el costado de la casa.

En el extremo norte del patio está estacionada una bicibús. Es azul, tiene un volante principal y tres volantes y pedales a cada lado. Junto a este transporte hay cuatro bicicletas con un amplio asiento posterior y una sombrilla, son las bicitaxis. En el otro extremo hay un estacionamiento de bicis y un taller. Ahí se ensamblaron esos vehículos, con material reciclado y que fueron donados a niños de la zona rural.

Las puertas de ingreso a la casa son de madera y permanecen abiertas. En la pared del corredor hay una cartelera. Ahí se muestran varias fotografías de ciclistas. Están colocadas con tachuelas de colores. También hay afiches de actividades en la ciudad. Una de ellas es ‘La cicleada nocturna’.

En el ingreso se exhibe una bicicleta Specialized negra. La iluminación natural es buena. En la plata baja de la casa hay una tienda de bicicletas y accesorios. Se ofertan camisetas, llantas, guantes, cascos, cadenas, pantalones entre otros implementos.

En la habitación de enfrente hay bicicletas antiguas restauradas con piezas originales. La campana brillante y el asiento reluciente de una bici panadera llaman la atención de los visitantes.

Son las 13:00 del pasado viernes y desde el segundo piso se escuchan risas y voces que se confunden con la música del cantautor francés Manu Chao.

Al subir las gradas de madera un corredor lleva a la cocina. Es hora del almuerzo. Andrés Calispa, David Ronquillo, Diego Bravo y Christopher Pavón revisan las ollas y se alistan para cocinar. La única regla, según Carlos Tacuri, administrador de Construbicis, es dejar todo limpio.

Carlitos, como lo llaman sus amigos, llegó a Quito desde Latacunga hace 20 años. Su pasión por las bicicletas la descubrió en su primer trabajo: un taller mecánico. Ahí, a sus 14 años, aprendió a andar en bici. Pero su afición fue más allá de los aspectos mecánicos y recreativos.

En el 2006 montó su propio taller en La Floresta y empezó a trabajar en temas de movilidad sostenible. Construbicis maneja cuatro ejes: la creación y venta, el mantenimiento, la restauración y el hospedaje. En un cuaderno colocado sobre un mostrador de madera, los viajeros han plasmado sus agradecimientos. Hay mensajes escritos en inglés, alemán, francés y japonés. Cada uno tiene su propia historia.

Una de ellas es la de un grupo de argentinos que llegaron de mochileros. Ellos dictaron un taller de música y malabares en la casa. A cambio, Carlos les donó siete bicicletas. El contacto con los viajeros es a través de Internet. A diario, Carlos conoce del avance de sus viajes. Mockel también escribe en el cuaderno de los recuerdos. Su viaje seguirá a Perú. Carlos le informa que en Trujillo hay otra casa de ciclistas, administrada por Luis Ramírez. Le da el contacto y ella empieza a pedalear.

Los servicios

En Construbicis  se  ensamblan bicicletas con patente ecuatoriana. Las piezas se exhiben y cada  persona escoge las partes con las que quiere armar su vehículo.  

El hospedaje  es gratuito para los ciclistas viajeros. También hay servicio de mantenimiento. 

Con la marca  Tacuri se ofertan  accesorios y tres modelos  de bicis: la Chiva, para pedalear en la ciudad; la Quinde, para montaña;  y la 59.3r, para rutas. 

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