6 de December de 2011 00:03

La Basílica deslumbra por su arquitectura

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Las tres torres de la Basílica del Voto Nacional se divisan desde miradores y calles de Quito. Sus grises paredes resaltan en días despejados, sobre el fondo del cielo azul. En días nublados, ese color se funde con el de las nubes.

El templo se empezó a construir en 1890 y fue inaugurado el 12 de junio de 1988. Simboliza la consagración del país al Corazón de Jesús, hecho que aconteció el 25 de marzo de 1874. Solo una de las dos torres del reloj permite la visita del público. Tiene seis niveles con distintos atractivos turísticos, a los cuales se puede acceder a través de un ascensor o escaleras.

En el segundo nivel, hay un coro que permite observar la nave central de la iglesia. En el tercero, un largavistas en una terraza permite obtener una visión panorámica del Centro Histórico. Junto a esta funciona una tienda de artesanías donde se venden figuras de la Basílica.

En el cuarto nivel, los turistas pueden degustar 18 variedades de café en la cafetería Torre Blass, donde grandes ventanales permiten apreciar el entorno. Junto a la cafetería se encuentra la máquina del reloj. En el nivel superior, hay fotografías del proceso de construcción de la Basílica.

Allí, unas escaleras conducen al campanario, donde hay seis campanas de bronce. Repican solo en ocasiones especiales. Por último, arriba del campanario, otro mirador también permite observar el Casco Colonial.

Desde la Torre del Reloj, el turista puede cruzar un puente de madera y dirigirse a la Torre del Cóndor, donde las personas disponen de un tercer mirador. La Basílica del Voto Nacional es otra de las maravillas de Quito.

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