14 de November de 2012 00:02

Arresto domiciliario para chofer que atropelló a tres peatones

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Bartolomé Balón (45) vestía la camiseta del Barcelona cuando fue atropellado en la calle Toledo, norte de Quito. Mientras realizaba los trámites para retirar el cuerpo de la morgue, su hijo Luis Miguel, contaba que quería festejar el título de este año. “Siempre que el ‘Ídolo’ jugaba se ponía la amarilla”. En la mañana de ayer, la esposa de Bartolomé lloraba en las afueras de Medicina Legal.

Olga Suárez llegó a las 07:32 desde Santa Elena. Cruzada de brazos contaba que el domingo en la tarde tenía una premonición. Mientras su esposo veía por televisión el partido entre Barcelona y Liga de Quito, le dijo que mejor no se fuera de viaje, que se quedara esa semana en casa, porque iba a nacer su primer nieto.

Él le contestó que ya se había comprometido con su cuñado Julio para ir a trabajar a Quito, en una buena obra. Se dedicaba a la carpintería y a veces a la albañilería. Viajó el domingo en la noche y amaneció el lunes en la capital.

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La última vez que escuchó la voz de su esposo fue a las 14:15 del lunes (media hora antes del accidente), cuando le llamó para avisarle que todavía su nuera no había dado a luz. Las palabras de Olga se quebraron cuando recordó que se rieron por última vez. “Me dijo que quería que sea una niña y no un niño y luego pronunció un adiós amor”.

Bartolomé (45), Wilson Suárez (22) y Julio Borbor (44) fueron atropellados mientras caminaban por la acera de la calle Toledo. Según un informe preliminar de la Policía, el conductor de un Hyundai Tucson perdió pista e invadió la zona de los peatones.

El supuesto responsable de las muertes, un ex coronel del Ejército, de 69 años, fue sentenciado ayer por el juez Luis Apolo, a cumplir arresto domiciliario hasta que concluya la investigación y se puedan establecer las responsabilidades.

En la audiencia, el implicado contó que al pasar la Universidad Andina, sintió un fuerte dolor en el pecho, por lo que levantó su mano para apretárselo. “El carro se me desvió a la derecha y es lo único que me acuerdo. Luego me desperté y miré que había mucha gente alrededor. Me di cuenta que me había impactado contra el poste de luz”.

Paulino Suárez contó que Julio, su cuñado, llegó a Quito para instalar unas estructuras de madera, en un edificio ubicado en La Floresta. En la mañana del lunes, los fallecidos compraron tres colchones, porque pensaban dormir en el edificio donde tenían la obra. El contrato era para 15 días.

Según dos guardias de seguridad, testigos del accidente, cuando el carro los impactó, una de las víctimas voló unos 15 metros y los otros dos fueron aplastados.

El resultado de alcoholemia practicado al chofer del Hyundai dio negativo. De acuerdo con el examen practicado por el Médico Legista, estaba consciente, lúcido, orientado en tiempo, persona y espacio. “Con monitoreo cardíaco y bigotera nasal, por antecedentes de patología cardíaca”.

Uno de los cuatro hijos de Julio señaló que a su papá le gustaba la cumbia y la música alegre. Un hermano de Wilson Suárez contó que en los próximos días nacerá su sobrino, pero ya no podrá conocer a su padre.

El conductor del Hyundai permanece en un hospital, con resguardo policial. Wilman Macías, supervisor de Accidentes de Tránsito del Soat, informó que cada familia recibirá USD 5 400 de indemnización.

A las 12:20, los féretros de las víctimas salieron de la morgue en una camioneta, con destino a Manglaralto, en Santa Elena. Unos 10 minutos después se instalaba la audiencia en el Juzgado II de Tránsito de Pichincha.

Se esperaba que los cadáveres llegaran a las 22:00 de ayer a la península. Miembros de la Junta Parroquial de ese sector pidieron que sean velados en sus instalaciones. “Solo queremos justicia”, repetía Olga.

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