22 de March de 2012 00:03

El Arbolito es el lugar estratégico de la concentración popular

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El parque El Arbolito es uno de los íconos de la concentración popular y política, desde el gobierno de Sixto Durán Ballén (1992-1996). Ubicado entre las avenidas 6 de Diciembre y Tarqui (aledaño al parque El Ejido), en el centro de la ciudad, ha sido el escenario de masivas concentraciones políticas, culturales y sociales.

El asambleísta y general (r) del Ejército, Paco Moncayo, recordó que cuando estaba en servicio activo, una multitudinaria marcha de grupos y movimientos indígenas se acercaba a la ciudad.

El entonces presidente Sixto Durán Ballén dio la orden de permitir el ingreso y asignar un espacio para que los marchantes sean ubicados. “Los militares instalamos puestos de atención de salud y de abastecimiento de agua, incluso, puestos de campaña en ese lugar. Desde ahí, El Arbolito ha sido el sitio de encuentro de las marchas indígenas”.

Además, es estratégico para la movilización hacia la Asamblea Nacional y el Palacio de Carondelet. Para el analista político, Farith Simon, desde El Arbolito se facilita el desplazamiento hacia los poderes del Estado.

“Desde este punto hay un acceso fácil hacia al centro, donde se encuentra el Poder Ejecutivo. Esto permite que la concentración y aglomeración de gente tenga una presencia visible en la ciudad y cercana a los centros de poder”.

Simon agregó que por el protagonismo que el parque ha tenido en la historia de Quito, es un lugar simbólico. Recuerda la presencia de los movimientos indígenas y que en la primera concentración que se realizó allí, los manifestantes acamparon durante varios días. “Fue convocada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie)”.

En 1966 empezaron los trabajos de construcción del parque. Hasta ese año, en ese lugar había el legendario estadio El Ejido. Allí se disputaron importantes clásicos del fútbol capitalino. También fue el escenario del primer partido oficial del Campeonato Ecuatoriano de Fútbol, en 1957. Se enfrentaron el Deportivo Quito y el Barcelona de Guayaquil.

En las dos últimas décadas, como escenario político de la ciudad, en el parque se han pulido estrategias para derrocar a gobiernos y se han reunido los protagonistas de golpes de Estado.

En la administración de Roque Sevilla salió desde El Arbolito una masiva concentración que se tomó el centro financiero de la capital, durante el feriado bancario de 1999, en la presidencia de Jamil Mahuad. “Fue un período crítico. La ciudad se paralizó durante días. Cientos de indígenas estaban acampando en El Arbolito. Teníamos que atender la demanda de ese espacio, porque eran fuerzas políticas muy grandes”.

Las concentraciones políticas en ese punto estratégico de la ciudad tomaron fuerza durante el período de Lucio Gutiérrez (2003-2005). El entonces alcalde Paco Moncayo aseguró que las movilizaciones fueron predominantemente urbanas.

“Nosotros salimos a defender a la ciudad cuando el Presidente quiso movilizar marchas de otras provincias para detener las protestas quiteñas”.

El pasado 8 de marzo, el Gobierno convocó a movilizaciones para apoyar al Régimen. El Arbolito albergó a los simpatizantes que desde la madrugada llegaron de varias provincias como Esmeraldas, Los Ríos, Cotopaxi, Chimborazo, Imbabura, etc.

La marcha de apoyo salió al mediodía hacia el Palacio de Gobierno, en el centro, y fue recibida por Rafael Correa.

Desde el lunes pasado, es otra vez escenario de la manifestación política. Se armaron carpas de campaña, donde permanecen en vigilia simpatizantes del Gobierno. Un escenario similar es visible en la Plaza Grande, otro de los íconos de la protesta popular y de la concentración política.

Para Moncayo, Sevilla y Simon, el parque El Arbolito es el sitio para el reacomodo de fuerzas y planificación para la llegada a la Plaza Grande, el principal símbolo del poder político.

Otros lugares

Plaza Grande.   Allí se encuentran los palacios de Gobierno y  Municipal. Las concentraciones en el lugar son frecuentes.

El Ejido.   Se instalan tarimas para los dirigentes que movilizan a los simpatizantes. Son más habituales las reuniones de los movimientos estudiantiles.  

La Asamblea. Es un lugar al que convocan los grupos políticos para protagonizar manifestaciones de rechazo.   

Universidad Central.   Desde la avenida América, los estudiantes de educación superior se han concentrado durante años para pronunciarse frente a temas de interés nacional o que les afecta directamente a ellos.


Puntos de vista

Olga Gualoto
Comerciante

‘Mi negocio se beneficia’

Yo tengo mi negocio ya cuatro años aquí frente a  El Arbolito. Cuando hay marchas, para mí es beneficioso porque suben las ventas en la tienda.  En mi caso, yo tengo que trabajar con tres personas más cuando hay marchas o concentraciones y también alargo el tiempo de atención. Es más estresante el trabajo. De lo que normalmente se atiende a una persona a la vez, en esas ocasiones son 10 personas de golpe.  No es como en los otros negocios que tienen que cerrar y también en las oficinas cercanas no trabajan.

Sandra Castillo    
Comerciante

‘Las ventas suben’

Con mi mamá hemos tenido restaurantes en el sector desde hace 27 años. Antes de este Gobierno, las concentraciones eran más violentas. En una ocasión hubo una persona muerta. Teníamos que cerrar porque lanzaban bombas lacrimógenas. Era más caótico.  Para nosotras es beneficioso porque se vende más. La gente viene desde la mañana y tenemos que abrir más temprano y cocinamos más. Además, hay más control por parte de las autoridades. Ahora hay menos actos vandálicos.


María Rosero  
Moradora

‘El sector es caótico’

En este Gobierno, las concentraciones son peores.  Ahora mismo ya está lleno de carpas el parque. Además, se mantienen ahí con el dinero del pueblo. Los manifestantes lanzan piedras, bombas y se vuelven muy peligroso. Tenemos que encerrarnos y no podemos salir hasta que pase toda la conmoción.

Además, hay mucha gente que viene solo a cometer ilícitos.  Ellos se suben por las calles aledañas para delinquir. No hay ni un solo policía cerca de las viviendas. Yo me siente más desamparada en estos días.  

Jorge Almendaris  
Morador

‘Es muy peligroso’

En época de marchas y concentraciones vivimos aquí estresados de tanto gas que lanzan, las bullas y el tránsito que se caotiza. Recuerdo que en el período de Lucio Gutiérrez las concentraciones fueron terribles. Los indígenas agredían a todo el mundo, fue un escenario espantoso. Tuvimos que encerrarnos porque se volvió todo muy peligroso. No respetaban a nadie. En varias ocasiones los que viene a las marchas se dedicar a robar a viviendas y a los moradores del sector. No hay vigilancia.

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