4 águilas y dos halcones para vigilar Tababela

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Évelyn Jácome. Redactora

Su sola presencia basta. Se trata de un halcón hembra, alcanza los 300 kilómetros por hora y sus garras son capaces de descoyuntar a su víctima con un solo movimiento. Pero, en este caso, no ataca. Lo único que Granada hace es abrir sus alas y sobrevolar el Aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela.

Solo con verla, las otras aves propias del sector, como kilicos, palomas, tórtolas, gorriones y búhos huyen al intuir que su vida corre riesgo. No los atrapa, solo los ahuyenta.

En eso consiste el programa de control de fauna en operaciones aéreas utilizando depredadores naturales. Desde diciembre está en marcha en la terminal aérea. El principal objetivo es evitar los accidentes que las aves silvestres pueden ocasionar a los aviones.

Granada es una de las seis aves adiestradas que fueron traídas desde Alemania el 18 de noviembre del año pasado. Son cuatro águilas (dos machos y dos hembras) y dos halcones (un macho y una hembra) que fueron entrenados para no temerle al hombre y para ser los guardianes del aeropuerto.

Ruth Muñiz, entrenadora española, cuenta que al momento las aves están fortaleciendo su musculatura y practicando su vuelo de cacería, que es diferente a uno de paseo, de migración o de cortejo. "Las presas saben diferenciarlos y cuando ven pose de caza, huyen".

Así, las 280 hectáreas de área restringida de la terminal (pista, zona de embarque y vías laterales) quedan libres de este tipo de riesgos.

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Cuando la terminal funcionaba en Quito también había aves que ponían en conflicto la integridad de un avión. Pero en Tababela, la abundancia de esos pájaros es hasta 10 veces mayor. Aquí, la gente vive de la cosecha; los sembríos de frutos dulces, semillas y los riachuelos, incrementan los atractivos para estos animales.

El que un pájaro impacte contra un avión, se encuentra entre los 33 principales riesgos que pueden causar un accidente aéreo, según la Aviation Law de los Estados Unidos.

Alan Padilla, director de operaciones del aeropuerto, cuenta que las aves pueden afectar la operación del avión principalmente durante las aproximaciones y despegues. El pájaro puede impactar el fuselaje de la nave, romper el parabrisas o incluso destruir una turbina.

Padilla advierte que un incidente de este tipo conlleva un alto costo en la reparación de las naves, incluso puede causar una desgracia, dependiendo del tamaño y la velocidad a la que se produce el golpe.

En Quito no se han registrado accidentes de este tipo. Sin embargo se han reportado frecuentes visualizaciones de aves e incluso pequeños impactos en la estructura de aviones, afortunadamente sin ocasionar mayores daños.

En el campamento de la Quiport, a unos 800 metros de la terminal, las aves entrenadas tienen su hogar. Cada una cuenta con habitación propia (5 x 5 metros) con su nombre grabado en la puerta.

El sistema es sencillo: se recibe una llamada del Departamento de Operaciones alertando sobre la presencia de aves, el personal sale con los animales adiestrados, para trasladarlos les colocan un sensor en el plumaje, una caperuza (especie de capucha que cubre la cabeza), van al punto, liberan al ave para que los ahuyente. Muñiz cuenta que reciben entre tres y cuatro llamadas al día.

Crisitina Narváez, coordinadora de ambiente de Quiport, sostiene que no existen cifras que puedan registrar el resultado del plan, pero junto a la pista hay un reservorio de aguas lluvias donde usualmente se veían unos 40 patos, pero desde que los halcones y águilas merodean no llegan a 10.

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En otros países

Existen aeropuertos, como el de Asturias (España), en los que se utilizan pistolas que disponen de un láser que dispersa y aleja las bandadas de pájaros y tiene un alcance de hasta 200 metros. Otra alternativa es recorrer la pista en un vehículo o motocicleta desde el que se transmiten, por altoparlantes, grabaciones de aves de rapiña.

Las aves han causado 668 incidentes aéreos en Estados Unidos en las últimas tres décadas, según datos de la Administración Federal de Aviación.

En el 2009, En Nueva York, un avión Airbus A320 impactó a una bandada de pájaros y debió acuatizar con 155 pasajeros y la tripulación. Afortunadamente no hubo víctimas mortales.

En contexto

La facilidad de hallar comida y la inexistencia de depredadores están entre las razones de la presencia de aves en las terminales aéreas. Hay la posibilidad de colisión con los aviones y causar daños en el fuselaje o afectar mecanismos de operación o comunicación. 

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