16 de December de 2010 00:00

820 niños fueron agasajados con payasos y dulces

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Redacción Quito

La mañana de ayer fue fría en el sur de Quito. El cielo estaba nublado y corría un viento helado. La llovizna que cayó la noche anterior mojó las gradas de cemento de un costado del patio central de la Escuela Fiscal Riobamba, en el km 14 de la Panamericana Sur.

Eso no le importó a Andy Barriga. Él tiene 8 años y junto con sus compañeros del Tercero B, se ubicó en la parte central de los graderíos. “Ya quiero ver a los payasos”, le decía a su amiga Álison Chiriboga. Ellos vestían un uniforme azul deportivo, lucían zapatos blancos y gorros de Papá Noel.

A las 09:15 empezó el show por el agasajo de Navidad que el Municipio de Quito, a través del Patronato San José, ofreció a los 820 niños y niñas de esta escuela.

Los estudiantes de la institución presentaron una danza folclórica con coloridos trajes. Andy, Álison y sus amigos no dejaban de aplaudir. En los costados, algunos padres de familia se ubicaron y aprovecharon para disfrutar también del show artístico.

María Logaña fue una de ellas. De contextura delgada, se encontraba arrimada a una de las puertas de metal y en sus brazos sostenía a su bebé. Ella es madre de Marjorie Tipanluisa, que está en cuarto grado. “Este show es positivo porque hace que los niños tengan un momento de felicidad”.

A las 09:45 se presentó una obra de teatro. Con trajes de llamativos colores, rostros pintados, narices rojas, piruetas, malabares y acrobacias, los teatreros arrancaron sonrisas a los asistentes.

Estalin Quispe, de primer grado, fue uno de los más animados. Su amplia sonrisa contagiaba a sus compañeros, que al igual que él no paraban de reír. “Parece que te has comido un payaso”, bromeaban entre ellos. Luego de media hora de show, los artistas se retiraron del escenario.

Carla Rivadeneira, conocida como ‘Peseta’, es una de las payasitas que participó. “Cuando miro a los niños gozar me lleno de vitalidad, por eso entrego lo mejor de mí en cada acto”.

A las 10:15, una leve lluvia empezó a caer y los niños regresaron corriendo a sus aulas. Andy, Álison, Estalin y sus amigos no dejaban de saltar junto a las bancas. Esperaban que les entregaran su funda de caramelos.

Grado por grado, desde primero a séptimo, los estudiantes salieron a recibir un refrigerio y los dulces. Estalin hacía fila ordenadamente. Recibió una funda con una manzana, naranja, mandarina, galletas y yogur.

Ese era el refrigerio. Luego recibió, de manos de Ana Belén Hidalgo, señorita Patronato, una funda de caramelos. Él le dio a cambio un beso en la mejilla.

Andy y Álison, luego de 20 minutos, también recibieron los dulces. Abrieron la funda y comieron las galletas. Andy guardó lo demás para sus hermanos. Los agasajos se realizarán hasta el próximo jueves. El Patronato aspira a entregar los presentes a 120 000 niños y adultos mayores.

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