21 de March de 2011 00:00

72 parejas de novios corearon el sí en la iglesia de San Bartolo

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A las 19:02 del pasado sábado, el cántico “Nadie hay tan grande como tú” dio inicio a la ceremonia de bodas en la iglesia de San Bartolo, en el sur. Las bancas de madera estaban ocupadas por 72 parejas de novios y sus padrinos.

La mayoría de novias lucían vestidos blancos. Pulcros. Sobre sus cabezas llevaban diferentes diseños de velos, coronas y adornos. Los novios vestían trajes oscuros y zapatos bien lustrados. Lo único que los distinguía era el color de la corbata o corbatín.

Es la primera vez, en 45 años de parroquialización, que se celebra una boda colectiva. Cinco meses duró la preparación de las parejas. Hace ocho días, 50 personas recibieron el sacramento de la comunión y la confirmación. Otros cinco fueron bautizados.

Una vez cumplidos los cuatro sacramentos (bautismo, penitencia, primera comunión y confirmación), las 72 parejas de novios se prepararon para recibir el quinto sacramento.

Monseñor René Cobo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Quito, dio la bienvenida a las parejas e inició la eucaristía. Cinco sacerdotes concelebrantes también participaron, incluido el párroco, Rubén Darío Bedoya.

A los costados, decenas de familiares y amigos seguían la ceremonia de pie. En un salón, en la planta baja de la iglesia, los demás invitados observaban la ceremonia en una pantalla gigante.

El altar estaba decorado con telas blancas y púrpuras. Al fondo había una imagen de Cristo Crucificado. La iglesia estaba modestamente decorada. Había flores a los costados de las bancas .

Luego de la lectura del evangelio de San Mateo. Monseñor Cobo preguntó: ¿Están felices? Todos respondieron con un sí. Monseñor Cobo es un hombre robusto, de cabello negro y corto. Usa lentes. Con una voz firme y clara habló sobre el ejemplo y las virtudes de la Sagrada Familia.

A un costado del altar había 13 jóvenes que entonaban cánticos religiosos. Eran del grupo Ángeles. Los feligreses acompañaron con aplausos las canciones.

Los novios se levantaron. Estaban de frente. Era hora de los votos. Primero los hombres pronunciaban su nombre y luego todos en coro juraron amar y respetar a sus parejas. Luego fue el turno de las mujeres. Los novios se entregaron los anillos y monseñor Cobo bendijo a los recién casados. Las 72 parejas se besaron mientras los presentes aplaudían.

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