54 años de la plaza que cerró sus puertas

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Viviana Macías. Redactora

Desde el 2012, la cotidianidad en los alrededores del coso de Iñaquito cambió.

La Plaza de Toros Quito cumplió 54 años de funcionamiento, el 5 de este mes. Fue inaugurada en 1960. Desde entonces, su actividad se ha desarrollado en torno a las corridas de toros y a unos 50 conciertos.

Sin duda, los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre fueron las mejores épocas para este escenario taurino debido al desarrollo de la Feria Jesús del Gran Poder.

El aforo para 15 000 personas, por lo general, se cubría. Pero también lo fue para los comerciantes del sector, quienes se beneficiaban de los miles de fanáticos que gustaban de las corridas de toros. Antes o después de estos eventos los asistentes compraban recuerdos y comida en los exteriores.

Bolívar Razo vive en el sector desde hace 40 años. Que las corridas de toros ya no se realicen en este sitio le resulta extraño. Aunque no deja de destacar un lado positivo: se terminó el alboroto, y a veces desmanes, de los días de feria.

Él recuerda las incontables veces que los policías sacaron a los bebedores de la vía pública. También las peleas al calor de la ingesta de alcohol y los detenidos que lloraban o pedían con alevosía ver a sus familias. Pero sí extraña el movimiento comercial que acarreaban los días de feria. "Eso pasaba una vez al año, pero dejaba réditos a todos", mencionó.

Rodrigo Terán es el propietario de una tienda de ropa en el sector desde hace ocho años. Para él, los últimos meses del año eran los mejores. Si las ventas fueron malas, al inicio en esta temporada se recuperaba. Ahora, comentó, nada es igual. En estos días realiza un descuento del 40% en las prendas que exhibe. Son estrategias que debe tener para no dejar escapar su clientela ni disminuir, aún más, las ventas.

Josefina Robles, moradora del sector, dijo que lo positivo es que la tranquilidad llegó a la zona, no solo por las corridas sino también por los conciertos. Uno de los ejemplos más claros, dijo la vecina, es que el parque Isla Tortuga ya no es la cantina pública que era antes.

Ramiro Cruz, de la unidad de Control de Espacio Público de la Administración Municipal Eugenio Espejo, mencionó que la Plaza de Toros solo cuenta con permisos para la realización de actividades menores (convenciones, encuentros) y de los festejos taurinos; pero no para conciertos.

Que para estos fines la ciudad cuenta con el coliseo Rumiñahui. El funcionario señaló que desde julio o agosto del año pasado mediante una resolución municipal se tomó esta decisión.

Cruz indicó que, desde entonces, no existen denuncias de los moradores del sector por escándalos en la vía pública. Esto, debido a que era recurrente que después de un concierto las personas se quedaran libando en la vía pública.

También indicó que no se registran las congestiones vehiculares de antes, cuando se realizaba un concierto ni las ventas ambulantes.

Entre los moradores se presenta la interrogante de lo que será el futuro de la plaza que ocupa cerca de 1,5 hectáreas, aproximadamente. Catalina Chiriboga, comunicadora de Citotusa, indicó que no existe, por ahora, algún proyecto para la Plaza de Toros.

Galo Torres, constructor, explicó que en el instante que se decida realizar un cambio en la zona se debe analizar bien el espacio y lo que necesita Quito. En este lugar se podría construir un amplio espacio verde, parqueaderos o hasta edificaciones de hasta 30 pisos. El experto señaló que todo dependerá de los requerimientos que tenga la ciudad.

Los constructores saben que este es uno de los espacios más cotizados de Quito, especialmente desde el cierre del aeropuerto, lo que, en cierta forma, liberó restricciones de construcción. Por ahora, la Plaza de Toros de Iñaquito cumple 54 años a puerta cerrada.

En contexto. En mayo del 2011 hubo un referéndum y una consulta popular. La pregunta 8 se refería a la prohibición de los espectáculos que tengan como fin dar muerte al animal. En Quito, dijeron sí; eso incidió en la principal actividad de la plaza.

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