21 haciendas de Mejía optan por el turismo

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Mayra Pacheco. Redactora

Los hacendados de Mejía, cantón ubicado al sur del Distrito Metropolitano de Quito, han dejado de lado su privacidad para abrir las puertas de sus propiedades a los turistas. En estos espacios se muestra la cotidianidad de la vida del campo. Son predios rodeados de sembríos, pajonales, animales...

La iniciativa de convertir las haciendas en destinos turísticos apareció, según el Municipio de Mejía, en los años 90. En ese entonces, las primeras en incursionar en esta actividad fueron la hostería La Estación y la hacienda La Alegría. Actualmente hay 21 que ofrecen servicio de alojamiento, aclimatación, agroturismo, granjas, etc. Son opciones que están en seis de las ocho parroquias.

Servicios que ofrecen las hosterías del cantón Mejía

En Aloasí, Gladys Revelo, propietaria de la hostería La Estación, decidió reemplazar las actividades agrícolas-ganaderas, por el servicio al cliente.

La hacienda que data de 1878 fue adecuada para ofrecer alojamiento y visitas a la granja. El sitio tiene capacidad para 40 personas. En las habitaciones, comedor, cocina y sala de estar se conservan objetos y muebles antiguos.

Para Revelo, la ubicación geográfica de su propiedad fue una de las motivaciones, para incursionar en ese ámbito. La hostería está al pie del volcán Corazón (inactivo). Los turistas que practican andinismo usan este espacio como refugio para descansar antes o después de coronar la cima. En promedio la noche cuesta USD 60.

Mary y Van Dyk Hellinga, turistas holandeses, llegaron el pasado viernes al lugar luego de descender del Iliniza. Ellos tenían previsto descansar para salir al siguiente día hacia el Cayambe. Su objetivo era prepararse para coronar el Chimborazo. "Es un sitio que nos remonta al pasado. No hay ruido, los paisajes son impresionantes", comentó Van Dyk En promedio en esta hacienda se recibió el año anterior a unas 1 600 personas, entre turistas, asistentes de eventos y visitantes de la granja. En este último sitio, ubicado a un costado de la hostería, se exponen 120 animales: conejos, caballos, aves, llamas, vacas...

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La implementación de esta actividad ha generado también fuentes de trabajo para la comunidad. En esta hostería los encargados de atender el negocio son los propietarios y moradores del sector. Son cerca de 30 personas. Para Marco Mera, camarero, es una ventaja la apertura de este espacio como destino turístico. Su vivienda queda a cinco minutos del lugar. No se desplaza a sitios lejanos. "En esta zona, la mayoría busca empleo en la ciudad", dijo refiriéndose a Quito.

Más al sur, en la parroquia El Chaupi, Mayra Muela incursionó también en el turismo. El año anterior inauguró la hostería Huerta Sacha. Está a los pies de los Ilinizas, a 3 600 metros de altura.

En una propiedad de casi 200 hectáreas se complementaron las actividades agrícolas y ganaderas con las de alojamiento, aclimatación, cabalgatas, agroturismo. Para recibir a los turistas se construyeron dos cabañas con cubierta de paja.

La hostería tiene capacidad para 20 personas. La noche cuesta USD 25. En el 2013, 1 000 turistas visitaron este lugar.

En El Chaupi hay otras dos haciendas que se dedican a esta actividad. Por eso, Muela considera que el negocio no es tan rentable, de los USD 80 000 que invirtió, no ha recuperado ni el 10%. "Quiero que los turistas conozcan estas tierras y las costumbres de los chagras".

Para Hernán Orbea, docente de arquitectura, usar estos predios como destinos turísticos permite a los visitantes conocer las construcciones antiguas, las costumbres de la zona y también se genera empleo.

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