Las 14 miniterminales todavía no saldrán del centro de la ciudad

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Redacción Quito

Entre las calles 18 de Septiembre y Manuel Larrea, en el centro, operan cuatro cooperativas de transporte interprovincial. En las horas pico, la circulación de los buses agrava la congestión.

Rody Cox, ayudante del bus 106 de la Cooperativa Reina del Camino, asegura que para los conductores es más fácil salir de la ciudad desde las terminales de Quitumbe y Carcelén, ubicadas en el extremo sur y norte de la ciudad, respectivamente.

Pasadas las 09:00 del martes, Luis Riera desembarcó de un bus interprovincial que llegaba de Cuenca. Aunque al ingreso a Quito, la unidad se detiene en la terminal Quitumbe, Riera prefiere quedarse en la Manuel Larrea. Desde ese punto, el traslado hasta el Hotel Tambo Real, su destino, es de menos de cinco minutos.

El funcionamiento de las miniterminales en este sector de la ciudad también le conviene a Viviana Muñoz. Ella vive en el Comité del Pueblo y viaja, al menos dos veces a la semana, a Rocafuerte (Manabí). Utiliza las unidades de la Cooperativa Aray, que salen y llegan a la Manuel Larrea y Portoviejo. “Si el bus llegaría solo hasta Quitumbe se incrementarían mis costos de movilización. Desde allí, un taxi hasta mi casa, me cobra USD 15”.

En la ciudad hay 14 miniterminales. El Municipio debe resolver un problema técnico y otro legal antes de trasladar sus operaciones a las estaciones de Quitumbe y Carcelén. Así lo afirmó Carlos Páez, secretario de Movilidad del Municipio. El cese de las operaciones está pendiente desde julio del 2009, cuando se firmó un acuerdo entre el ex alcalde Andrés Vallejo y la Federación Nacional de Cooperativas de Transporte Público de Pasajeros.

Según Páez, antes de ejecutar el acuerdo se constató que el acceso de los pasajeros a las terminales del sur y del norte, especialmente en horas en la noche, no estaba resuelto. Además, en Quitumbe y Carcelén no hay la suficiente capacidad para la operación.

Páez informó que Carcelén es una terminal que no se terminó de construir según la planificación. La razón: el Municipio no logró adquirir todo el terreno que se requería para completar la infraestructura. La terminal está junto a unos terrenos sobre los cuales pesa un litigio. Si este problema legal no se resuelve pronto, la terminal podría ser trasladada más al norte.

Páez reconoció que mientras no se superen estos inconvenientes, tiene sentido mantener la operación de las miniterminales en el centro. Por ahora, el Municipio restringió la entrega de permisos para más cooperativas.

De acuerdo con los datos proporcionados por la Secretaría de Movilidad, las 14 miniterminales mueven un promedio de 50 000 pasajeros al mes, en 140 frecuencias. Desde Quitumbe y Carcelén salen 490 000 pasajeros al mes.

Henry Cedeño, administrador de la Cooperativa Aray, explicó que, en promedio, los buses que parten de la miniterminal de la Manuel Larrea salen con la mitad de los asientos ocupada. Aseguró que está dispuesto a respetar la reubicación, siempre que la obligatoriedad sea para todos.

El proyecto integral consiste en implementar una red de terminales y estaciones de transferencia en la ciudad. El propósito es que las miniterminales sigan funcionando para la recepción y entrega de encomiendas y operaciones especiales.

Para ello, se exigirá que las instalaciones cumplan ciertas condiciones sobre el acondicionamiento del espacio físico y servicios para los usuarios. La norma técnica estaría por definirse hasta agosto. “Para octubre se espera concretar los acuerdos definitivos”, según Páez.

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