12 de mayo de 2016 14:56

600 vendedores de jugo de naranja; el nuevo total del censo realizado en Quito

La preparación y venta del jugo de naranja se realiza de forma informal, en las calles y veredas de Quito. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Quienes cuenten con la credencial del Municipio podrán trabajar en las calles de manera temporal mientras dura la capacitación. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

El censo terminó. Hasta la tarde del miércoles 11 de mayo del 2016, se contabilizaron 600 vendedores de jugo de naranja en la capital. El conteo fue realizado por personal de la Policía Metropolitana y se llevó a cabo en la urbe, incluidas las parroquias rurales.


En primera instancia, el primer censo realizado el fin de semana pasado reveló que en Quito existían 432 comerciantes de naranjadas. Sin embargo, el lunes, martes y miércoles se trabajó en la depuración de la lista y se contabilizó ciertos sectores que no habían sido tomados en cuenta. Finalmente, los 600 registrados por el Municipio quienes se beneficien de las capacitaciones que arrancarán este sábado 14 de mayo. En el norte se realizarán en la casa somos de Cotocollao, en el centro, en las instalaciones del Colegio Municipal Sebastián de Benalcázar, y en el sur en Quitumbe.

Pese al censo, hay personas que aseguran no fueron tomadas en cuenta para el registro. Alba Cayetano, de 30 años, vende la bebida embotellada en la Marisca Sucre, a la altura de la Agencia Nacional de Tránsito. Ella asegura que ningún miembro de la policía ni del Municipio la ha contactado. Cayetano vende el jugo de la fruta desde hace cuatro semanas y admite que la venta los últimos 10 días ha sido baja.

“Hay mucha competencia, y como dijeron que los jugos no eran limpios, la gente compra menos”, asegura. Sin embargo, a pocos metros suyos está el puesto de venta de Alexia Caiza, quien sí formará parte de la capacitación. Dice que su esposo acudió a la reunión con el Municipio la tarde del lunes pasado y que si otros comerciantes no están en la lista es porque no han salido los últimos días.

Caiza espera que finalmente, logren obtener los permisos correspondientes y que puedan mejorar el negocio. Ella se dedicaba a trabajar en quehaceres domésticos. Limpiaba casas uno o dos días a la semana y recibía USD 15 cada vez. Pero por la crisis, los dueños de casa dejaron de llamarla así que no le quedó más opción que vender naranjadas.

Juan Zapata, secretario de Seguridad del Municipio, advierte que únicamente quienes cuenten con la credencial del Municipio, podrán trabajar en las calles de manera temporal mientras dura la capacitación. Quienes no estén censados, serán retirados de los espacios públicos con la ayuda de los policías metropolitanos.

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