17 de agosto de 2014 23:51

El suelo es frágil donde el sismo afectó más

Desde el sector de Zabala, en Calderón, se pudo observar la presencia de la nube de polvo. El material estuvo en el ambiente hasta horas de la tarde.

Desde el sector de Zabala, en Calderón, se pudo observar la presencia de la nube de polvo. El material estuvo en el ambiente hasta horas de la tarde.

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Richard Cortez y Valeria Heredia. 
quito@elcomercio.com (I)

Tres son los factores que incrementan la vulnerabilidad en los sectores norte y noroccidental de Quito: el tipo de suelo, el estado de los taludes en las vías principales y la baja calidad de la construcción en el caso de las viviendas.

Según los reportes del Comité de Operaciones de Emergencia de Quito (COE-Q), las secuelas de los sismos registrados desde el martes pasado se concentran en sectores como San Antonio de Pomasqui, Oyacoto, Calderón y una parte de Guayllabamba.

El informe 18, emitido ayer, da cuenta de esta realidad al señalar que deslizamientos se produjeron en Pomasqui, sector del puente del Pisque, San Antonio de Pichincha (Catequilla) y Oyacoto. Hay una razón para esto: Hérmel Flores, presidente de la Cámara de la Construcción de Quito, señala que a la tierra de toda esta zona se la conoce como limo-arenosa. Esto significa que es un material bastante fino, como polvo, que no tiene ninguna consistencia; está suelto.

Por esta razón se erosiona con facilidad y, con los fuertes vientos se producen los remolinos de polvo que son usuales en esta temporada. Entonces, cuando se produce un sismo, este material suave se desprende con facilidad. Se trata de un suelo bastante deleznable.

Flores da cuenta que el estado de los taludes tiene que ver con el riesgo que existe durante y después de un temblor. “Hay tramos en los cuales los taludes son bastante perpendiculares. El suelo no tiene la suficiente cohesión, por lo que se producen los deslizamientos que alcanzan las calzadas.

Desde el martes, la vía Collas-Tababela, se cerró dos veces; mientras que la Panamericana Norte, a la altura de Oyacoto, se cerró cuatro veces en tres días. La avenida Córdova Galarza se cerró el sábado pasado.

Igual situación, dice, se produce con las viviendas y otras edificaciones que son mal construidas. “Al no tener garantías en la calidad de los materiales y en la forma de la construcción, la vulnerabilidad se incrementa”, dijo Flores.

El balance del COE Quito se refiere a 198 viviendas afectadas por los sismos registrados la semana pasada. En su mayoría, el principal daño se relaciona con fisuras. Las que se encuentran en mal estado suman unas 12.

Tras la revisión que realizó un equipo de 70 profesionales se determinó que 1 980 viviendas registran afectaciones por fisuras. Pero, se puntualiza que 1 782 (90%) tienen daños que se produjeron antes del sismo del pasado marte 12 de agosto.

Las características de vulnerabilidad en esta y otras zonas se registran en el Atlas de amenazas naturales en el Distrito Metropolitano, en el 2010.

A estas características de fragilidad, Christian Rivera, director del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Quito, le suma el hecho de que en esta zona está el epicentro de los sismos registrados desde el martes pasado. Por esto, las intervenciones en vías y viviendas se ha concentrado en el norte de la ciudad.

A través de las redes sociales, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, pide a la ciudadanía que no haga caso a los rumores de que habrá un movimiento de tierra más fuerte. “Esto no se puede predecir”, dijo.

La Pana se cerró dos veces

Tras el temblor de ayer, de 4 grados en la escala de Richter, ocurrido a las 11:30, los deslizamientos de tierra volvieron. Por esta razón, un tramo de la Panamericana Norte se cerró, por 30 minutos, para realizar trabajos de limpieza. Luego, la medida se repitió a las 16:00.

También por minutos se cerró la ruta Collas-Tababela. Ayer no hubo ciclopaseo y se suspendieron partidos de fútbol, al igual que las visitas a los centros carcelarios.

En cuanto a los kits de primeros auxilios hubo un incremento en su venta en algunas farmacias. Darío Manzaba, de Fybeca del Quicentro del Sur, por ejemplo, afirmó que este día se vendieron más, sin precisar el número. La compra de alimentos no perecibles como atunes, galletas, en cambio, no registro incrementos.

EN CONTEXTO

Desde octubre de 1999, cuando erupcionó el volcán Guagua Pichincha, se habló de la necesidad de ubicar las vulnerabilidades de la ciudad generadas por eventos naturales, entre los que están sismos y terremotos. La tarea es responsabilidad de Municipio y Gobierno.

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