25 de diciembre de 2016 00:00

Los gestos solidarios se multiplican en Navidad

Varias personas se organizaron por chat para ayudar a niños del Hogar Santa Lucía. Foto: Cortesía: Hogar Santa Lucía

Varias personas se organizaron por chat para ayudar a niños del Hogar Santa Lucía. Foto: Cortesía: Hogar Santa Lucía

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Patricia Carolina González

Navidad es tiempo de compartir. Es época de unión y reencuentro con la familia y los amigos. Pero también es momento para brindar momentos gratos a quienes más lo necesitan: a las personas sin hogar, a los privados de libertad, a las víctimas de la violencia en sus diferentes caras. Así viven esta festividad varios colectivos en Quito.

La Congregación Hijos de la Pobreza del Santísimo Sacramento, a través de su obra social fraternidad Toca de Asís, trabaja por las personas de la calle. Los lunes, cada 15 días, recorren la ciudad para ofrecerles comida y una cobija, pero especialmente para escucharles y brindarles calor humano.

Lunes, miércoles y jueves los reciben en su sede, ubicada en El Tejar, para darles comida y brindarles una charla motivacional. Los sábados la labor incluye baño, cambio de ropa y corte de cabello, para unas 80 personas. Además hay actividades deportivas. La regla para poder asistir es la abstinencia por al menos un día.

El sábado 17 de diciembre fue especial por la celebración de Navidad. El plato fue pollo horneado y ensalada, acompañado de postre. Como obsequio se les entregó a los 96 asistentes una mochila con artículos de aseo personal. Jugaron ecuavóley y a las 11:00 se celebró una misa en su honor.

El domingo realizaron un paseo a una escuela, ubicada al sur de la ciudad, con áreas verdes y canchas deportivas. Hubo desayuno y almuerzo para unas 60 personas.

La fraternidad Toca de Asís apoya a los indigentes de la ciudad con comida y charlas.  Foto: Archivo El Comercio

La fraternidad Toca de Asís apoya a los indigentes de la ciudad con comida y charlas. Foto: Archivo El Comercio

Devolverles la dignidad de hijos de Dios a las personas de la calle es la regla de la fraternidad Toca de Asís, que nació hace 21 años en Brasil y desde hace 10 está en Quito. “En las pequeñas cosas se les devuelve poco a poco la sensibilidad humana. Hay gente que entra en estado psiquiátrico por el rechazo, por la soledad, el abandono. La mayoría de los casos de indigencia son por problemas familiares”, explica el Hermano Justino Humiles.

El trabajo de la congregación contempla la acogida de personas para su reinserción social, laboral y familiar. Actualmente viven en la sede cinco personas que tenían como hogar cualquier calle.

La Iglesia Alianza Cristiana y Misionera El Batán, junto a la Fundación Batán, lleva adelante diferentes proyectos en beneficio de la niñez y de los más necesitados. A través del Centro Opción de Vida brinda atención a 55 niños y adolescentes de escuelas cercanas al Parque La Carolina. Mercy Caiza, coordinadora de Ayuda Comunitaria, explica que el objetivo es prevenir el trabajo infantil y la mendicidad, con actividades recreativas, deportes y valores cristianos.

El domingo pasado hubo una celebración para los niños con una presentación de teatro y cantata navideña en la Iglesia. A todos se les obsequió ropa y una funda de caramelos, gracias al apadrinamiento de miembros de la congregación.

Con apoyo de la Fundación Batán y la Fundación Vida en Libertad, la Iglesia también realizó dos agasajos navideños para mujeres privadas de libertad. El jueves 8 de diciembre en la Casa de Confianza de Mujeres de Chillogallo y el sábado 10 en el Centro de Rehabilitación Social de Latacunga. Las mujeres recibieron kits de aseo personal y sus hijos tuvieron un juguete como obsequio.

La Iglesía El Batán hizo un agasajo en la Casa de Confianza de Mujeres de Chillogallo. Foto: Cortesía Iglesia El Batán

La Iglesía El Batán hizo un agasajo en la Casa de Confianza de Mujeres de Chillogallo. Foto: Cortesía Iglesia El Batán

La Fundación Casa Mis Sueño, que apoya desde hace 10 años a mujeres que son víctimas de explotación sexual, homenajeó a 255 mujeres en cuatro eventos distintos, con una comida especial y pequeños obsequios. Melania Toledo, directora de la organización, explica que el trabajo de la fundación se enfoca en ayudarlas en su proceso de sanación interna y de recuperación del autoestima. “Nos enfocamos en la espiritualidad”, recalca.

Para ser solidario con los más necesitados, solo se necesita voluntad. Desde hace 14 años, el periodista Alberto Astudillo trabaja por los niños del Hogar Santa Lucía, que acoge a infantes abandonados y que han sido víctimas de la violencia. Aunque la labor es constante, cada vez que se acerca diciembre, Astudillo invita a través de su programa de radio La Parola, que se transmite en Radio Majestad FM, a quien desee apadrinar a un niño.

La fiesta de Navidad en el Hogar Santa Lucía se celebró el domingo 18 de diciembre. Hubo presentaciones musicales y un almuerzo. Los 42 niños del centro recibieron ropa, juguetes, artículos de primera necesidad y fundas de caramelos. “A todo aquel que me acompañe le pido que acuda con sobredosis de alegría. Pero sales conmovido, con el corazón arrugado, por la necesidad de afecto de los niños. Lo primero que hacen cuando llegas es abrazarte”, comenta Astudillo, quien organizó el evento con el apoyo de 40 personas, a través de un chat.

La empresa privada también se hace presente en esta época. AdomicilioYa.com y el restaurante de pizzas Figlioli se juntaron para ofrecer un compartir navideño en el Comedor Madre Carmen de la congregación Siervas de Jesús, que atiende a 80 niños de escasos recursos de San José de Morán, en Carapungo. “Los niños estaban felices, algunos no habían probado nunca una pizza”, comentó Sophie Swett, organizadora de la iniciativa de solidaridad.

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