12 de mayo de 2015 08:11

Con el nuevo sistema del Trole, la movilidad desde Calderón mejoró 15 minutos

En la terminal de Carcelén, que sirve como estación de transferencia, el servicio se desarrolla con normalidad. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

En la terminal de Carcelén, que sirve como estación de transferencia, el servicio se desarrolla con normalidad. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

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Evelyn Jácome

Doce días después de habilitado el nuevo circuito Calderón, Carcelén, El Ejido, los resultados comienzan a sentirse. Los tiempos de traslado disminuyeron entre la parroquia y el centro-norte de Quito.

En la terminal de Carcelén, que sirve como estación de transferencia, el servicio se desarrolla con normalidad. Hasta allí llegan 70 buses alimentadores que provienen desde Carapungo, Calderón, Llano Chico y Oyacoto. La estación es la parada de partida para 32 buses articulados de diésel, del sistema Trolebús, que cubren la ruta Carcelén-El Ejido.

Los usuarios se adaptan a este nuevo servicio de transporte municipal, que opera entre las 05:30 y las 22:30. Antes tenían tres cooperativas que prestaban sus servicios a esas zonas y los trasladaban hasta en centro de la ciudad. Hoy, esos buses hacen las veces de alimentadores y los llevan hasta Carcelén, donde pueden tomar uno de los articulados del Trolebús y llegar, con un solo pasaje de USD 0,25 hasta el sur.

Los usuarios se muestran satisfechos con el servicio. Dicen que es más fácil tomar un bus. Antes tardaban hasta 20 minutos. Hoy, la mayoría pudo abordar en menos de cinco.

En la terminal de Carcelén, que sirve como estación de transferencia, el servicio se desarrolla con normalidad. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

Ese fue el caso de María Grijalva, quien vive en Oyacoto. Con su nena recién nacida en brazos, ella cuenta que antes debía tomar una buseta informal para llegar a Calderón y de allí esperar hasta 15 minutos para abordar un bus. Hoy, la unidad la recoge a dos cuadras de su casa y la lleva hasta Carcelén donde debe hacer el primer trasbordo. No le toma más de dos minutos. 'Es una gran ayuda para nosotros. Llegamos más rápido y se gasta menos', comentó.

Las largas filas de gente que se forman cuando llegan los alimentadores, son evacuadas en cuestión de minutos por los articulados que salen en hora pico cada cuatro minutos y por los buses azules que los llevan hasta La Ofelia y la estación norte del Trolebús.

Los articulados no ingresan a la estación norte. Tienen paradas fijas en Parquenor, la Tufiño y la Kennedy. Se saltan la estación y van a la parada de La Y del trole. Luego se detienen en el Estadio, la Mariana de Jesús, la Colón y El Ejido.

Sin embargo, hubo algunas quejas por parte de los usuarios, sobre todo debido a la falta de señalización. Los andenes de abordaje, por ejemplo no tienen letreros visibles y las personas que llegan por primera vez no tienen claro dónde tomar el bus. Para eso, en el lugar trabajan al menos 10 personas que ayudan a orientar a los usuarios.

Desde allí salen cuatro rutas hacia el norte: la Calderón - Cisne, la Cabuyal-Collas, la San Juan-Pradera y la Oyacoto. No tienen señales en las paradas.

Un par de usuarios, además, pidió que aumenten más alimentadores y que lleguen a interior de todos los barrios. Maritza Sancho dice que debe caminar cuatro cuadras para tomar el bus.

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