10 de febrero de 2016 11:42

Un residente protestó colocando candados y cerrando el acceso al exhospital Gonzalo González 

Pasadas las 08:30, las puertas del Centro de Salud La Vicentina y del Centro de Tratamiento se abrieron. Foto: EL COMERCIO

Pasadas las 08:30, las puertas del Centro de Salud La Vicentina y del Centro de Tratamiento se abrieron. Foto: EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 21
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 1
Mario Alexis González

El personal administrativo del Centro de Salud La Vicentina y del Centro Especializado de Tratamiento de Alcohol y otras Drogas, en el centro este de Quito, se encontró con candados en las puertas la mañana de este miércoles 10 de febrero del 2016. Por esta razón, el acceso se demoró.

En este lugar antes funcionaba el Hospital Dermatológico Gonzalo González, que acogía a los enfermos de lepra y otras afecciones de la piel con sus familias. 20 de estas todavía viven en el lugar y uno de sus integrantes fue quien tomó la decisión de colocar los candados, a manera de protesta.

Se trata de Miguel U. Él vive en el lugar. A las 06:00 colocó candados en las puertas del centro e impidió el paso del personal administrativo. Solo dejaba pasar a los pacientes y al personal médico. Su reclamo se basa en que "desde que se dio el cambio de administración los residentes no reciben la misma atención".

Seis integrantes policiales de la UPC del sector acudieron al sitio. El policía Jairo Castillo confirmó que se dialogó con Miguel U. y él accedió a retirar los candados luego de conversar con la administración del lugar. Le solicitaron que entregara sus pedidos de manera formal y por escrito.

Cerca de las 08:30, la Policía retiró los candados y el ingresó se normalizó. Este Diario intentó entrevistar al Director del Centro, sin embargo, no se encontraba. Integrantes del Departamento de Comunicación Social indicaron que "se trató de un incidente aislado que no tiene nada que ver con el funcionamiento médico del lugar". Además, pidieron a la persona que protestó que no vuelva a tomar este tipo de medidas ya que no se pueden cerrar servicios públicos.

Miguel U., quien utiliza una silla de ruedas y padece de cáncer, cuenta que esta medida fue "un jalón de orejas y si las cosas no cambian" tomará acciones más radicales.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)