5 de mayo de 2015 15:45

El pasaje desde Quito hasta Machachi, Cayambe y Sangolquí ya cuesta más

Estación de buses de la Ofelia de transporte interparroquial e intercantonal Foto: Eduardo Teran / EL COMERCIO

Estación de La Ofelia en el norte de Quito. El precio del pasaje del transporte interparroquial e intercantonal se incrementó desde el lunes 4 de mayo.  Foto: Eduardo Teran / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

La medida no depende del Municipio de Quito, sino de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT). El costo del pasaje para viajar desde Quito hacia los cantones de la provincia de Pichincha aumentó desde ayer lunes 4 de mayo del 2015.

Las unidades de servicio público que hacen los recorridos desde el Distrito Metropolitano de Quito hacia Mejía y Rumiñahui (Sangolquí), en el sur; y hacia Cayambe, Pedro Moncayo, Pedro Vicente Maldonado, San Miguel de los Bancos y Puerto Quito, en el norte, subieron un 25% el costo de la tarifa.

El alza, según los conductores, está justificada en la resolución de la ANT. Al tratarse de transporte intercantonal, no necesitan el aval del Municipio de Quito para alzar las tarifas, sino de la agencia reguladora a escala nacional.

El alza no se aplica para los buses interparroquiales que llegan a La Marín, Río Coca y La Ofelia (que son regidos por el Cabildo), algunos de los cuales fueron sancionados el fin de semana por la Agencia Metropolitana de Tránsito, debido a que aplicaron un incremento en los pasajes sin autorización del Municipio capitalino.

La mañana de este martes en la la Terminal Microrregional de la Ofelia, ubicada en la parte posterior de la parada del Metrobís, en la av. Diego Vásquez de Cepeda, en Ponciano, la frecuencia de los intercantonales fue normal. Desde allí salían pasajeros hacia parroquias rurales de Quito y hacia poblaciones del noroccidente y del norte de Pichincha.

Según la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obra Públicas (Epmmop), hasta la terminal de La Ofelia llegan los buses de seis operadoras, entre las 05:30 y las 22:30.

Desde allí se despachan al mes 10 782 frecuencias, que trasladan a 215 640 pasajeros hacia distintos destinos. Por ejemplo, las cooperativas de Otavalo y Flor del Valle destinan unidades a Pacto, Los Bancos, Mindo y Cayambe.

El costo del pasaje a Cayambe pasó hoy de USD 150 a USD 1,90. El boleto para ir a Los Bancos y a Mindo pasó de USD 2,50 a USD 3,10.

El alza, según César Cortéz, conductor de una de las unidades de la cooperativa Flor del Valle, tiene sus pro y sus contras. Asegura que el aumento del pasaje es justo, pero sostiene también que ni con el alza avanza a solventar todos sus gastos y que “siempre que hay aumento en los pasajes, los pasajeros disminuyen”.

A su cooperativa pertenecen 65 buses. Cuenta que en el último viaje que acaba de hacer hacia Quito su bus vino con pocos pasajeros, menos de la mitad, y reunió USD 30. Lo bueno, asegura, ocurre entre las 15:30 y las 19:00, cuando el número de pasajeros aumenta, incluso se duplica, dice.

En la sala de espera de la terminal esperaba Inés Beltrán, de 50 años, quien viaja dos veces por semana entre Cayambe y Quito, para visitar a sus hijos y nietos. A ella, el alza le significa un gasto extra injustificado. “No han mejorado el servicio, siguen manejando como locos, dejan que se suban a vender... deberían mejorar todo eso para poder pagar más”, comenta la mujer.

Otras quejas se presentaron porque, al parecer, no en todos los casos se respetan los descuentos para las personas de la tercera edad o personas con discapacidad.

En la Terminal Microrregional de La Marín, en el Centro de Quito las unidades que viajan hacia el cantón Rumiñahui llegan también operan sin contratiempos. Según la Epmmop, desde allí se despachan al mes 32 142 frecuencias que trasladan a 642 832 personas. En la estación hay 10 operadoras intercantonales y entre sus destinos se encuentran San Pedro de Taboada, Capelo, San Rafael y otros sectores del cantón Rumiñahui y de las parroquias rurales del Distrito.

Para Mario Villagómez, consultor y catedrático en la maestría de transporte en la Universidad Católica, el alza debería ir acompañada de mejoras al servicio, para evitar que se trate de una medida unilateral. Sostiene que lo complicado es poder determinar qué significa mejorar el servicio, y sobre todo, poder controlarlo. “Eso es algo con lo que también nos quedó en deuda el Municipio cuando aprobó el alza en las tarifas de los taxis. ¿Cómo se va a controlar, a medir y quién va a hacerlo?”.

Según el experto, mejorar el servicio implica garantizar seguridad en las vías y dentro de las unidades, y generar beneficio social, con parámetros medibles y acciones públicas que debieran ser comprobadas antes de que se aplique una medida económica.

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