23 de abril de 2016 10:14

El parque Bicentenario sigue convocando al voluntariado

Los estudiantes del colegio particular Antonio Flores (ubicado en Carapungo)  llegaron al Bicentebario a ayudar. Foto: Betty Beltrán/ EL COMERCIO

Los estudiantes del colegio particular Antonio Flores (ubicado en Carapungo) llegaron al Bicentebario a ayudar. Foto: Betty Beltrán/ EL COMERCIO

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Betty Beltrán

"Vamos, vamos. Dele, dele. No decaigan, no se queden". Los
101 estudiantes de bachillerato del colegio particular Antonio Flores (ubicado en Carapungo) se motivaban con esas palabra para pasar con mayor rapidez , hasta un camión, los kits para los damnificados del terremoto del pasado sábado que golpeó, con mayor fuerza, a las provincias de Manabí y Esmeraldas.

Desde las 08:00 hasta las 08:30 de este sábado, 23 de abril, los chicos ya habían llenado dos camiones en el Centro de Convenciones Bicentenario, lugar donde se almacenan todas las donaciones que se realizan en los puntos habilitados por el Municipio de Quito.

Los vehículos cargados de productos se dirigieron hasta el aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela, y de ahí a las zonas del desastre. El primero en salir fue a las 08:15.

Hasta que llegue otro camión y poder cargarlo, los jóvenes no se sentaron. Seguían acomodando los botellones de agua en compartimentos que decían: agua sellada (botellones) y agua de llave. Estaban muy contentos, satisfechos.

Ana Paula Ruiz, de segundo de bachillerato, lo confirmo: "Nos sentimos hinchados de alegría porque estamos haciendo algo productivo, ayudando a nuestros hermanos que hoy lo necesitan. Y aunque no lo hacemos directamente, con productos, estamos ofreciendo nuestra fuerza y nuestro corazón. Eso nos motiva".

Los estudiantes del colegio particular Antonio Flores (ubicado en Carapungo) llegaron al Bicentebario a ayudar. Foto: Betty Beltrán/ EL COMERCIO

Los estudiantes del colegio particular Antonio Flores (ubicado en Carapungo) llegaron al Bicentebario a ayudar. Foto: Betty Beltrán/ EL COMERCIO

A medida que avanzaba la mañana, en la entrada del punto de donaciones y almacenamiento del Bicentenario se llenaba de más estudiantes, quienes recibían a las personas que llegaban con sus donativos. Y dependiendo de que producto era, los voluntarios los llevaban a la sección correspondiente.

Las ayudas humanitarias ingresaban a una gran sala que funciona como bodega y donde decenas de personas clasifican las donaciones, entre ellos los estudiantes del colegio particular Antonio Flores.

Los jóvenes, de entre 15 y 17 años, trabajarán hasta las 12:00. En ese lapso llenarán más camiones: unos se dirigirán hasta el aeropuerto (para llenar un avión que esta planeado volar hasta Portoviejo) y otros para armar el convoy que, por tierra, está previsto que salga hoy a las 18:00 hasta los pueblos más alejados de Manabí.

A las 11:00 llegaran la mayor cantidad de camiones y se formarán hasta cuatro cadenas de voluntarios para llenarlos. Y se armará una sana competencia, para ver quien los llena más rápido, vaticinó Susy Ayora, encargada de coordinar la carga de los camiones.

Y todos los estudiantes ya saben como se cargan los camiones; les dieron un curso rápido. La joven Ana Paula señaló que se debe hacer con estrategia; es decir, primero meter agua, no más de tres pisos porque se pueden reventar los de abajo; encima ponen los livianos. Después los protegen con colchones. Y listo: camión llenado.

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