23 de septiembre de 2016 00:00

Quito está en busca de un liderazgo político fuerte

Foto: Archivo / EL COMERCIO

Desde el retorno a la democracia, hace 37 años, ocho presidentes han sido electos en las urnas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Redacción Política

Quito, por el momento, no cuenta con un liderazgo político que sea un referente nacional y que pueda influir en las próximas elecciones generales del 2017.

En eso coinciden Santiago Guarderas, del Partido Social Cristiano, Paco Moncayo, del Acuerdo Nacional por el Cambio, la exasambleísta María Paula Romo, la asambleísta oficialista María José Carrión y Santiago Basabe, docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

En la capital, recuerda Guarderas, se concentran las 20 principales entidades del Estado y la burocracia.

Según él, y con base a las últimas encuestas privadas que han sido divulgadas, es precisamente la zona donde se ha identificado un descontento hacia la política actual y no hay un partido que pueda representar ese sentir. Peor aún traducirlo en votos.

Esta situación tiene un antecedente histórico. Desde el retorno a la democracia, hace 37 años, ocho presidentes han sido electos en las urnas. Ahí no se cuenta a quienes llegaron luego de los derrocamientos.

De los electos, dos han sido de la capital: Rodrigo Borja, fundador de la Izquierda Democrática (ID) y el excoronel Lucio Gutiérrez, también fundador del Partido Sociedad Patriótica y coronel (r) de FF.AA.. El segundo fue derrocado por los quiteños.

Para Moncayo el único referente nacional que se recuerda ha sido Borja. Además, por su aporte en el área académica, según el exalcalde.

En la Asamblea Nacional, tampoco hay una representación de la capital, al menos en las principales cabezas, agrega. Marcela Aguiñaga, la vicepresidenta, es de Guayaquil.

Rosana Alvarado, segunda vicepresidenta, es de Cuenca. Y Gabriela Rivadeneira, quien sí nació en Quito, pero buena parte del electorado la identifica más con Imbabura, por su paso por el reinado de Otavalo y su labor social.

“Los espacios políticos en la Asamblea lo han ocupado personas que no han logrado que sus liderazgos despeguen y que evidentemente no se han convertido en referentes nacionales”, según Romo. Para el oficialismo, el trabajo en la Asamblea ha sido destacado.

Basabe, del Departamento de Estudios Políticos de la Flacso, cree que esta ausencia de un liderazgo fuerte responde, en buena parte, a que en los últimos 10 años, la política y el liderazgo han girado en torno a una figura fuerte, la del presidente Rafael Correa.

Pero también a los altos niveles de intolerancia política que se han dado y que provocan, a su juicio, que los actores políticos y la misma sociedad pierdan espacios de participación real en la toma de decisiones. “Es un escenario en el que difícilmente un actor político que no sea el Presidente de la República pueda tener una visibilidad nacional”.

Para María José Carrión, asambleísta de Alianza País por Pichicha, el análisis está incompleto si no se toma en cuenta a los líderes de Quito que están, por ejemplo, en el Gabinete de gobierno, en las diferentes comisiones de la Asamblea o en las bases de los diferentes movimientos políticos.

Para ella, el problema pasa porque Quito no tiene una primera autoridad que vele por los intereses de la ciudad y eso está presente en el votante.

Pero coincide en que cuando hay un líder tan fuerte como el del Primer Mandatario actual es complicado resaltar para todos los otros liderazgos, especialmente por la credibilidad que Correa genera.

De los precandidatos que hasta ahora suenan más para la presidencia en las diferentes alianzas electorales ninguno es de la capital.

En el lado oficialista, Lenín Moreno nació en Nuevo Rocafuerte, provincia de Orellana. Jorge Glas es guayaquileño, al igual que la presidenciable del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, y del candidato del Movimiento Creo, Guillermo Lasso, quien también es del Puerto Principal.

Para Guarderas, a Paco Moncayo (quien oficialmente aún no ha sido mocionado para la presidencia) se lo puede identificar como un líder nato de Quito, pero aún no tiene una trascendencia nacional.

De los ocho presidentes electos, desde el retorno a la democracia, la mayoría han sido de Guayaquil: Jaime Roldós, Abdalá Bucaram, León Febres Cordero y Rafael Correa. El que más ha estado en el poder (10 años) ha sido este último.

Ahora, él ha dicho que no va a participar como candidato
en los comicios. Es una decisión personal, pero también hay un impedimento constitucional. Su ausencia en el tablero electoral, según los analistas, hace que en este momento sea más notoria la falta de figuras de la capital.

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