14 de julio de 2017 00:00

Cifras opuestas en Quito sobre irrespeto a las paradas del transporte público

Diego Pallero / El Comercio El irrespeto a las paradas y el correteo también afectan a la circulación vial, puesto que los buses interfieren en el flujo de vehículos pequeños.

El irrespeto a las paradas y el correteo también afectan a la circulación vial, puesto que los buses interfieren en el flujo de vehículos pequeños. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal

El 98% de buses ha respetado las paradas de la ciudad en los últimos dos años y cuatro meses, según el área de Fiscalización de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). Pero en las calles de Quito aún se evidencia el problema, que deriva en los correteos entre unidades.

La cifra surge de los controles que 120 agentes hicieron como parte del plan de mejoramiento del transporte público en Quito, que arrancó en febrero del 2015 y terminó en junio.

Sin embargo, según la AMT, en el 2016 se sancionó a 6 026 unidades por esta infracción, mientras que en el 2015 hubo
3 699 casos. En el 2017 ya se han registrado 1 208.

El respeto a las paradas fue uno de los parámetros para pagar compensaciones, que le costaron a la ciudad USD 46 millones hasta febrero pasado. Estos pagos mensuales se suspendieron en junio, pero los controles seguirán con ese modelo hasta que se defina uno nuevo, según el Cabildo.

Francisco Arauz, de
Fiscali­zación de la AMT, explica que los controles son la muestra de un día de seguimiento a una operadora, en una ruta y en un viaje de ida y vuelta. Los resultados se obtienen según una planilla en donde se señalan cumplimientos y fallas. Estas visitas se hacen con personal encubierto o uniformado, de forma aleatoria. Por ello, no se pueden contabilizar todos los incumplimientos.

Los resultados de la fiscalización no reflejan la realidad, según la edil Daniela Chacón (independiente), quien cuestiona el control. “Los recursos se utilizaron para cubrir los costos de los transportistas y no como un incentivo para mejorar el servicio”.

Chacón cita la encuesta de una veeduría ciudadana, hecha entre enero y abril de este año, en la que cerca del 80% de encuestados señaló que no se respetaban las paradas.

El secretario de Movilidad, Darío Tapia, reconoce que el irrespeto de paradas persiste, aunque agrega que ha habido una mejora. Pero hace falta una solución definitiva y, para ello, se proyecta un sistema de control, con GPS. La idea es que se monitoreen los viajes y se sancione a los conductores que paren y abran las puertas en puntos no autorizados.

En vías como la Mariscal Sucre, Amazonas, 12 de Octubre, Maldonado, entre otras, es común escuchar a los ayudantes llamar a los pasajeros con el fin de embarcar a más gente, sin importar en dónde las recogen.

Esto forma parte de lo que el concejal Sergio Garnica llama “la guerra del centavo”, que tiene como fin conseguir más ganancias por unidad. Agrega que el problema persiste porque la caja común todavía funciona a medias.

El irrespeto a las paradas se sanciona con una multa del 15% de la remuneración básica unificada y la reducción de 4,5 puntos en la licencia. El correteo significa una multa del 30% del sueldo y seis puntos menos en la licencia. Según consta en la ley, la sanción se debe a que la integridad de pasajeros y de transeúntes puede estar en riesgo por las competencias.

El formato tradicional de pago de pasaje al abordar incide en el problema; según Gustavo Durán, catedrático de la Flacso, ocurre sobre todo porque conductores y ayudantes se concentran en el ingreso económico y no en la calidad del servicio y la seguridad.

Para enfrentar el problema, el Cabildo tratará en las próximas semanas una normativa que incluye el Sistema Integrado de Recaudo, que reemplazará el cobro manual por tarjetas de prepago. Además, se prepara la contratación de una empresa para que se encargue de levantar nuevas paradas.

Tapia agrega que este no es un problema solo de conductores sino también de usuarios. Los buses paran en sitios indebidos cuando hay pasajeros allí. Subraya, además, que hay personas que se niegan a caminar unos metros o unas cuadras, por comodidad.

La normativa vigente dice que es obligación del pasajero exigir que los buses usen las paradas autorizadas para embarque y desembarque.

En contexto

La propuesta del alza de pasajes en Quito no llegó a segundo debate, debido a falta de acuerdos en el Concejo y a críticas sobre el servicio. El Cabildo continúa analizando el tema y buscando una salida para aumentar en cinco centavos el servicio urbano.

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